OPORTUNIDADES Y RENUNCIAS


¿Cuantas oportunidades has perdido? Yo cientos, solo que quizá esta es una forma de plantearse las elecciones un tanto pasiva o reactiva.

¿Cuantas oportunidades dejaste pasar por otras prioridades? ¿A cuantas oportunidades renunciaste? ¿Cuantas de esas prioridades no eran oportunidades?

¿Cuantas veces ante dos oportunidades (o más, que es peor), elegimos una y en vez de sentir que aprovechamos una oportunidad, sentimos que perdemos la otra (u otras)?

En mi opinión, hay una tendencia de pensamiento negativo o de pobreza y una tendencia de pensamiento positivo o de riqueza, lo que pierdo y lo que gano, y seguro que podéis encontrar muchos artículos sobre lo que “debes” hacer o pensar para mejorar tus sentimientos o sensaciones antes este tipo de situaciones (ama lo que haces, lo que eliges, etc.)… Si bien es cierto que el cerebro tiene sus programas y que cuanto más usamos un camino de pensamiento más fácil es que vuelva a surgir con lo que “obligarse” a pensar e positivo, en lo que se gana o en riqueza, va a ir modificando el surco neuronal, no debemos tomarlo como algo fácil, definitivo, ni mucho menos efectivo al 100% (en mi opinión suele ser más efectista que efectivo). Una vez superados los hábitos de pensamiento, seguirás sintiendo en ocasiones que pierdes y, el peligro de “obligar” el pensamiento, es que podemos llegar a ocultarnos cosas que a la larga no harán mas que causarte frustración o malestar.

La emoción es aquello que nos incita al movimiento (e-motio: de/desde-movimiento → lo que te mueve) y la razón no es más que la herramienta que tenemos para cumplir o ejecutar la orden emocional. Nuestras decisiones vitales (las cotidianas creo que es un mundo aparte que bien merece otro u otros enfoques) se justifican racionalmente, pero las tomamos emocionalmente, de ahí la importancia de entender nuestras emociones ante una decisión.

De las 6 emociones básicas que manejo como experto en inteligencia emocional (aunque hay otras tendencias): asco, sorpresa, alegría, miedo, enfado y tristeza, la alegría nos informa de logros y las tres últimas están directamente relacionadas con 3 necesidades psicológicas fundamentales; afecto, libertad y seguridad. Estas tres necesidades están siempre reflejadas en las teorías de necesidades humanas, a veces en varias a la vez, bien sean por poder, afiliación, logro, reconocimiento, pertenencia o cualquier otra clasificación. Ante una decisión importante en la vida, estás tres necesidades salen a relucir y “oh sorpresa”, muchas veces las encontramos enfrentadas en las decisiones, es decir, en nuestra forma de percibir las oportunidades, tome la que tome dejo alguna necesidad sin cubrir.

Llegados a este punto, te pregunto… ¿Crees que es positivo para ti, dejar de lado el sentimiento de pérdida o de carencia por no haber cubierto esa necesidad? Es más ¿Crees que será efectivo en tu interior un cambio de pensamiento? Es decir ¿crees que el pensamiento “positivo”, anulará la necesidad?

No son pocas las personas con las que ya me he encontrado que acaban teniendo sentimientos de frustración por que no se ven capaces de pensar lo que “deben” pensar ni de sentir lo que “deben” sentir siguiendo las muchas veces absurdas fórmulas de la felicidad que tan de moda están. La clave, creo yo, está en escuchar a tus emociones, saber que te dicen y elegir en consecuencia tanto lo que tomas, como lo que vas a hacer con lo que no tomas, digamos “cómo darte lo que falta”. Quizá no te hayas dado cuenta de que tienes una necesidad de seguridad inmensa y que siempre elijas según esa necesidad, lo que te deja a menudo con la sensación de no hacer lo que quieres y/o de estar solo/a; quizá tu necesidad de libertad te lleve a sentirte perdida/o, inseguro/a y/o sola/o, sin cariño suficiente, y quizá tu necesidad de afecto te lleve a sentir que nunca haces lo que quieres y que dependes de los demás, que no podrías salir adelante, sola/o, etc… ¿Te sientes reflejado/a en algún patrón, no tanto de elección, si no de sentimiento? ¿sueles sentir tristeza, enfado, miedo, inseguridad, sensación de atrapado en una vida en la que nada decides, soledad, etc?

En mi opinión, por más que cambies tus pensamientos o lo intentes, tus necesidades seguirán presentes y actuando, limitando tu capacidad de cambio de pensamiento, o haciendo su trabajo emocional por debajo de un pensamiento “forzado”(lo que encima lleva a no comprenderse a uno mismo “si pienso así ¿por qué me siento asá?”).

No estoy diciendo que no haya que educar al pensamiento, lo que pretendo decir es que no es suficiente. Educar el pensamiento sin educarnos emocionalmente es un callejón que no lleva ningún lado. Observa tus emociones, tus pensamientos, tus necesidades y decide tomando aquello que se te ofrece y haciendo por aquello que no se te ofrece… Se esclavo/a en la observación y serás libre en la elección. El camino hacia la satisfacción vital pasa por elegir en responsabilidad (recuerda; respons- habilidad: habilidad para la respuesta) qué vas a tomar y qué vas a crear.

Un abrazo.

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