Elegir coach o facilitador


 Elegir

Esta semana tuve una consulta sobre un problema que hoy me inspira esta entrada.

En la medida en que cada vez hay mas oferta de coaching, cada vez son más también las dificultades para diferenciar unos profesionales de otros. Hoy os voy a dar mi opinión, no sobre quienes son “buenos” y quienes “malos”, sino sobre consideraciones que podéis tener en cuenta a la hora de elegir el apoyo de un coach.

En primer lugar debes saber que las especializaciones cada vez más frecuentes son en su gran mayoría simplemente tendencias que tiene el profesional hacia un determinado sector, es decir, no existe un coaching para madres solteras o para restauradores, lo que sí existe son restauradores o madres solteras metidas a coach que consideran que su experiencia en ese ámbito las hace más validas para apoyar a las personas de ese sector o simplemente coaches que han tenido gran desarrollo en esa rama como fruto de un determinado sesgo experiencial. Ten en cuenta en este caso dos cosas (amen de los beneficios obvios de acudir a alguien con este perfil); en primer lugar, aparte de lo dicho sobre que algunas de las especialidades que se deducen de los anuncios no existen, el coaching requiere de un acompañamiento y entendimiento principalmente emocional y no tanto o necesariamente situacional, es decir, requiere entender las emociones y sentimientos por los que se está pasando, algo que requiere capacidad empática y cercanía al sentimiento y no la situación que los provoca, de hecho, el haber vivido una misma situación, lejos de ser siempre una ventaja, en ocasiones hace el entendimiento más difícil puesto que es natural equiparar lo sentido a lo que la otra persona siente, generando de forma automática un prejuicio. En segundo lugar, el coaching es un proceso de autodescubrimiento, autoconocimiento, autoaceptación y autosuperación, es decir, el objetivo no es resolver un problema de forma directa puesto que para eso están los asesores, el coaching apoya el desarrollo personal desde la generación de las propias respuestas por lo que una experiencia previa sobre el asunto puede orientar o derivar el proceso a un asesoramiento que resuelve problemas, no que te hace crecer y saber enfrentar también el próximo que te surja. Ten en cuenta que la especialidades que existen más o menos de forma reconocida versan sobre dos cosas; formas de entender el proceso (coaching sistémico, ontológico, o humanista, por ejemplo), sobre el que también hay más nombres que tipos reales; y especialidades genéricas que apoyan al profesional a reforzar mejor áreas específicas (como el coaching ejecutivo y el liderazgo, coaching personal y creencias y emociones, coaching deportivo hábitos, etc.).

Otra cosa a tener en cuenta es la formación del profesional. Existen multitud de cursos y cursillos que forman en coaching y que no tienen ningún respaldo de cierta solvencia. Asegúrate de que el profesional al que acudas tenga un título respaldado por una universidad o por una asociación (si no los dos) y de que ese título sea de formación como coach y no es algún área parcial del coaching (como herramientas de coaching).

Aunque desde mi punto de vista, la asociaciones son más una máquina de recaudar y una forma de conseguir que unos cuantos vivan de ello y se den autobombo, no dejan de tener una cierta vigilancia sobre las formaciones que se imparten, no de forma directa, lo que les resta mucha eficacia, pero si en cuanto a planes de estudios completos. El respaldo de una universidad viene en mi opinión igualmente motivado principalmente por el pago de tasas y títulos ya que siempre se trata de t´tulos propios, si bien, ejercen también una cierta influencia de exigencia en torno tanto a los contenidos y temarios como en la calidad formativa estando además mas cercanos a áreas de relación capaces de gestionar la claridad de los contenidos y requiriendo un enfoque académico y una legitimidad reconocida en los contenidos.

La experiencia del profesional, tanto en casos similares como, principalmente, en tiempo de desarrollo de su profesión es también un punto a tener en cuenta. Las capacidades y habilidades como profesional de una persona es directamente proporcional al tiempo que lleve ejerciendo la profesión y la experiencia que tenga, siempre que se trate de un profesional responsable y ético (si no, será igual o peor que el primer día), piensa que, cuanto mas tiempo lleve desarrollando la profesión, más casos y personas diferentes habrá tratado y mas pericia en su trabajo habrá desarrollado. Las asociaciones suelen tener sus procesos internos de validación de experiencia, pudiendo encontrar coaches acreditados o no acreditados y, dentro de los primeros, distintos niveles de acreditación, y aunque en mi opinión esto no deja de ser un sistema de recaudación (la clasificación no es gratuita ni está incluida en la cuota) y de baja fiabilidad, resultan un criterio objetivo de selección.

Para terminar, un último comentario. Las sensaciones que tengas en una primera sesión constituyen también una fuente de selección que no son de mucha fiabilidad y, aunque es posible que te equivoques, te sugiero que confíes en ellas básicamente por una cosa; ningún proceso va a fluir y a ser efectivo si no hay confianza entre profesional y cliente por lo que, si no te sientes a gusto, tenlo en cuenta.

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