Burbujas


De pronto aparece una burbuja de jabón, flotando en el aire. Es una burbuja minúscula pero en su pequeñez, consigue que su peso no la arrastre al suelo, la mínima brisa que corre, que ni siquiera soy capaz de percibir, la mantiene en el aire, un poco por debajo de mis ojos y mientras pasa, una sensación de serenidad y libertad me invade. En su camino se interpone una silla y viendo su trayectoria y altura, me dispongo para la despedida, pronto explotará en el choque con su muro sin embargo, estando a unos poco centímetros, su velocidad se ralentiza y comienza a ganar altura, casi como si hubiera montado en un ascensor invisible, sube un poco por encima del final del respaldo y continua su viaje. No sin cierto asombro, a pesar de mi entendimiento científico del suceso, continúo acompañando el viaje de la burbuja con la mirada, que sigue a la misma altura a la que subió para superar la silla. Mis ojos la acompañan hasta el final de la terraza, donde espero su, esta vez sí, inevitable choque con el muro de piedra o los arbustos que le acompañan por el lateral pero cual no será mi asombro cuando observo como la burbujita hace un giro repentino para rectificar su rumbo y, no siendo suficiente, hace un segundo giro, la cosa parece difícil, no hay mucha salida y comienza a ascender, pero esta vez, no son unos centímetros, son varios metros que le permiten superar la arbolada. Con la mirada perdida entre las nubes tormentosas del día, me despido de una burbuja de jabón minúscula agradecido por la lección.

A menudo me encuentro con personas encerradas en cajas inexistentes, cárceles de pensamientos sobre lo que pasará o podría pasar, celdas del miedo, y pienso en cómo la burbuja simplemente flotaba hasta llegar a su siguiente escoyo. A menudo me encuentro con personas infelices por ser pequeñas, poca cosa, apenas visibles y pienso en la burbuja casi libre incluso de las fuerzas mas inevitables de la naturaleza como la gravedad y me acuerdo de otras grades que he visto en el parque o en espectáculos, y como su peso las arrastra al suelo y explotan o como la gente las quiere tocar y no se puede, y pienso en la burbujita y estoy seguro de haber podido ponerle mi mano y dejar que se posara sin romperse.

A veces la gente me habla de montañas rusas emocionales o de embargos emocinales, de querer “controlar” sus emociones o “limitarlas” y pienso en la burbuja sintiendo la silla, sintiendo el muro y los árboles,sintiendo el ligero cambio de dirección del aire y subiendo cada vez hasta donde era necesario, desde la modestia, desde el saber medir, desde el dejarse sentir sin desbordarse.

A veces, la gente me dice que quiere ser feliz, pero se encierran en cajas, se inflan con mucho aire y se llenan de peso, a veces incluso se quieren negar emociones y yo me pregunto ¿Es una forma fácil de buscar la felicidad encerrarse, llenar de aire, cargarse de pesos o limitar lo que se siente?

La inteligencia emocional nos enseña que podemos aprender de nuestras emociones, como podemos elegir nuestros sentimientos, de que formas podemos gestionarnos y algunas cosas que podemos hacer para adecuar nuestro comportamiento a lo que queremos que sea, no se trata de reprimir, controlar, ni nada por el estilo, se trata de reconocer, aceptar y utilizarlo para tener la vida que deseamos tener.

Un abrazo!

One thought on “Burbujas”

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