¿Qué quieres cambiar?


¿Has tenido la sensación de que necesitas un cambio pero no sabes cual?

A menudo ocurre que una persona siente la necesidad de un cambio pero cuando analiza lo que hace en su vida no hay nada que suponga realmente un problema, no hay nada que eliminar, todo está lo suficientemente bien, cada cosa podría se mejorada, pero no generan un interés o molestia especial… ¿Por qué entonces esa necesidad de cambio aparece y poco a poco se vuelve tan pesada?

Desde mi punto de vista es sencillo.

Nos fijamos en los qué y claro, si voy a trabajar y no me tratan mal ni es un trabajo que me suponga conflicto, voy a hacer ejercicio, veo a mis amigos, visito a mi familia, dedico tiempo a leer, ver cine, exposiciones, cuido de los míos y hasta colaboro con alguna organización o con mis pequeñas acciones cotidianas con mi entorno mas desfavorecido… ¿Qué puede estar mal?

La respuesta se esconde quizá detrás de otra pregunta ¿¿Cuantas de esas cosas has decidido hacerlas tu misma con toda consciencia? ¿Cuantas suponen para ti hacer lo que quieres hacer? ¿Cuantas son cosas a las que tú das sentido mas allá del que parece tener intrínseco? Sí, ya sé, eso no es una pregunta, son tres… ¿Cuantas de esas cosas que haces son realmente tuyas?

El comportamiento humano se orienta a satisfacer necesidades, desde las básicas de supervivencia, hasta las consideradas superiores como las espirituales, pasando por las intelectuales.

Aparte del hecho de que las necesidades van cambiando y sucediéndose a lo largo del camino, existe una necesidad inherente a la fuerza evolutiva humana que es la de ir mas allá, la de superarse, la de aprender más, la de satisfacer la curiosidad. Puede que se trate de una esencia reconectora con el todo, puede que sea la necesidad de completarnos o puede que simplemente se trate de un carácter impreso en los genes que con mayor o menor fuerza nos ha ido llevando por la senda del desarrollo o de la evolución, pero la cosa es que está ahí.

Inmersos en sociedades que requieren de una organización gigantesca para su funcionamiento, casi al modo de colonias de insectos, donde cada uno tiene que realizar su parte para que todo funcione, desde que nacemos hasta que llegamos a adultos muchísimas cosas se nos vienen impuestas. Desde el momento de empezar a estudiar, el qué estudiar, etc. hasta las sutilezas de lo que es necesario para tu “independencia” como una casa propia, energía, capacidad de desplazamiento, etc. Lejos de creer yo que todo eso sea malo, ya que no creo en lo bueno o lo malo como algo intrínseco a las cosas o los procesos, no cabe duda que tiene unas consecuencias; el espejismo de la elección voluntaria y la relegación de la persona incluso por la propia persona. Así que llega un día en que todo está bien, pero necesitamos que algo cambie… y volvemos al principio… Algo, ¿el qué si todo está bien?

Lo habitual es que las personas mas o menos inquietas cambien de escenario es decir, cambien de pareja, de trabajo, de ciudad, etc. y al cabo de no mucho tiempo, las cosas están igual que estaban. Nos sentimos en muchas ocasiones como un vaquero en una película de romanos… y quizá el problema sea ese, que no solo nos sentimos vaqueros sino que nos creemos vaqueros.

Resulta que el vaquero y el romano son personas a las que ha definido un momento… ¿o no?

¿estás definida tú por tu momento?

Poca duda me cabe a mi en que tu entorno ejerce una influencia brutal sobre ti; en tu comportamiento, en tus elecciones e incluso en tu forma de sentir algunas cosas pero… si hubieras nacido en otro entorno ¿ya no serías tú?

En mi opinión, lo que muchas veces nos pasa es simplemente que sentimos ese yo interior presionado por todo lo que “es”. Todo está bien pero yo quiero cambiar… No creo que quieras cambiar nada, creo que la consecuencia de lo que quieres será el cambio pero pregúntate si el cambio que buscas nos es en realidad el sentirte tú, sentirte libre (¿liberarte del miedo?).

Si encuentras qué es aquello que te impulsa, quizá no haga falta ese cambio de escenario (¿o acaso no se puede ser Romeo o Julieta en las calles de Los Angeles?) quizá el cambio que necesitas es darle sentido propio a lo que haces quizá a modo de valor añadido.

He conocido quien está en su empresa, en su puesto, amargado por la presión, los problemas, la programación impuesta, etc. y el simple hecho de dotar a todo ello de un valor añadido, el sentido propio de cada acto, ha cambiado absolutamente la situación. Diseñar cambios, integrar preocupaciones propias en los procesos, re-definir funciones (o simplemente definirlas) e incluso tomar riesgos controlados aparecen para cambiarlo todo sin cambiar nada.

Por supuesto, a veces el cambio no es bien recibido y es rechazado, cambiando así todo y poniendo a la persona ante un cambio de escenario no deseado o no buscado… Sin duda todo un reto si no estaba previsto pero dime una cosa ¿Como tratará de elegir esa persona su nuevo escenario? ¿con mayor o con menor libertad? ¿Con mayor o con menor seguridad? ¿con mas miedo o con mas entusiasmo?

¿de donde crees que nace esa fuerza?

… ¿Y tú? ¿Qué quieres cambiar?

Hoy te dejo un complemento en lugar de una canción o un mero refuerzo de lo expuesto porque quiero aportarte la posibilidad de aterrizar estas reflexiones en un día a día mas práctico. Espero que te sirva y que te guste.

2 thoughts on “¿Qué quieres cambiar?”

  1. gracias Polo, por tener las palabras y la inspiración para compartir las verdades esenciales de nuestra vida!!!!
    [….conectados siempre con lo universal, mediante nuestro profundo encuentro personal….]
    Un fuerte abrazo

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