Cambio de vida… ¿De verdad?


Hoy leía en facebook a un contacto comentar sobre lo poco que le motiva su vida y de cómo el darte cuenta de ello te lleva a cambiar… es realmente bonito y se nota cargado de esperanza pero… ¿es un cambio real lo que se propone?

He querido hoy escribir sobre esto porque aunque leer su comentario me ha traído la idea a la cabeza, es en mi entorno algo muy habitual comentar situaciones o sensaciones similares ya sean provocativas para cambiar o no. La insatisfacción o desmotivación vital es algo que parece pandemia y quiero daros, si me es posible, algunos componentes de la vacuna contra esto.

Si estás en este caso, el primer paso, probablemente, ya lo has dado. Darte cuenta de que tu vida no te satisface y de que ESTÁ EN TUS MANOS cambiarla. No llegarás a ningún lado desde la queja, o bueno, sí que lo harás, pero no será donde pretendes, sino más bien a un punto de amargura en el que tu queja cae como una piedra más en tu tejado aumentando tu insatisfacción, tu frustración, tu sentimiento de impotencia y, poco a poco, mellando tu autoestima.

Ahora, antes de enfocarte al cambio, haz gala de tu honestidad contigo y di ¿Qué has hecho tú para permitir que eso pasara? ¿Cómo lo has alentado? ¿Cómo lo has mantenido?, es decir ACEPTA TU RESPONSABILIDAD. A menudo nos encontramos en situaciones que “sufrimos” y nos decimos que no podemos hacer anda pero lo cierto es que SIEMPRE PUEDES ELEGIR y si no lo haces, si tu decisión es seguir igual, es porque el cambio te da miedo (incluso hasta el punto de no querer ver las opciones).

El paso anterior es de suma importancia puesto que, si no asumes tu parte, qué podrías haber hecho tú, sin excusas sobre lo mucho o poco que hubiera servido y demás, si no eres capaz de ver cuál es el problema que está en ti, llevarás el problema allá donde vayas y, en más o menos tiempo, te encontrarás en la misma situación… si solo cambias de escenario La mayor capacidad que se le supone a la humanidad es la adaptabilidad (no confundir con el conformismo) y eso necesita de observación y flexibilidad (¿creatividad?)… la evolución nos ha llevado a adaptarnos al medio de forma brillante y rápida, sin embargo, a veces, parece que vamos buscando el medio que se adapte a nosotros, algo que además de difícil de encontrar “ese medio perfecto para nosotros” (que de paso nos exime de toda responsabilidad), es bastante efímero, créeme.

Finalmente, aunque no menos importante, en parte como una guía para mantener la dirección en la flexibilidad, como un director del rumbo y como el factor que hará a todo lo demás diferente es ¿PARA QUÉ? No estoy hablando de un para qué cambiar, sino un para qué quieres hacer esto o lo otro. Ese para qué, si nace desde lo profundo de tu persona, apoyado en tus principios fundamentales, será además de tu GUÍA, tu fuente de MOTIVACIÓN POSITIVA.

A menudo, cuando estamos en esta situación, el para qué primero que nos sale está muy ligado la necesidad que nos impulsa, a la necesidad de salir de donde estamos, un  para qué muy próximo a “para ser feliz” (véase, para encontrar la tranquilidad, para hacer lo que me gusta, etc.) y sí, esta bien, todos queremos ser felices, pero busca un poco más y respóndete, si puedes: ¿Cuál es el para qué que se alinea con más valores propios, con más principios? ¿Cuál es el para qué que no te supone un alivio sino que te lleva una sonrisa a la cara y te eleva unos centímetros sobre el pavimento? ¿Cuál es el para qué que te llena?

Si encuentras ese para qué, asociado a éste encontrarás un DESDE DONDE dentro de ti, una actitud que fortalece toda tu persona y que puedes resumir en alegría, que te dará, mientras lo mantengas, ese estado de tranquilidad y de estar por encima de las circunstancias que harán que, el cambio no sea un desplazamiento, sino una fuerza motora.

Yo he hecho ese camino y he apoyado a otros a que lo hagan y confieso que eso forma parte de mi para qué. Para qué vivimos no es una respuesta que encontrarás ahí fuera, es algo que encontrarás dentro de ti. No te preguntes cual es el sentido de la vida, pregúntate que sentido le quieres dar a la vida.

Hoy, en lugar de dejarte con una canción te voy a dejar con una leyenda, para que leas un ratito más, que se suele contar para centrar esto de qué del cómo y del para qué, y de cual es la influencia de en qué te estás fijando sobre tu estado de ánimo, tu actitud y, en definitiva, tu felicidad…

“Cuenta la leyenda que un viajero francés realizaba a caballo el Camino de Santiago y que al pasar cerca de Miranda de Ebro, en la confluencia de las provincias de Vitoria, Logroño y Burgos, avistó una cantera. Observador avezado, se quedó perplejo al contemplar a tres canteros que afanosos realizaban el mismo trabajo; el mismo trabajo, con una actitud bien diferente entre los tres. Detuvo su montura y observó más atentamente para intentar comprender qué hacía que cada uno se condujera de manera tan dispar.

El primer cantero, se paraba constantemente durante la realización de su trabajo, se quejaba, vociferaba y maldecía asqueado.

El segundo cantero, se mostraba silencioso, ensimismado, y como el anterior, utilizaba las herramientas propias de los canteros, cincel, escoplo y martillo, para dar forma a la enorme piedra arrancada de la tierra. Sus paradas no iban acompañadas de quejas, sólo de una atención concentrada para comprobar la calidad de su propio trabajo.

El tercer cantero, como los anteriores, también cincelaba, también comprobaba, pero… entonaba una alegre canción, ensimismado en su trabajo. Sus paradas de comprobación iban acompañadas de gestos claros de interpretar: se sentía satisfecho de lo que hacía.

La aparente disonancia, hacía que el viajero francés se fijara con más ahínco en los canteros, tratando de medir cualquier gesto o circunstancia que le diera la clave de sus comportamientos. Nada. Pasado el tiempo se rindió. No comprendía, así que decidió preguntarles.

Se dirigió al primer cantero y le preguntó: “¿qué hace usted?. El cantero le miró de soslayo escéptico del interés del francés. Le explicó entre dientes que pasaba, del alba al anochecer, la jornada haciendo lo mismo, día a día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Maldecía su mala suerte. El segundo se sorprendió de la pregunta, -¿que qué hago?- y le explicó como daba forma a las piedras que le traían de más arriba. Se preocupaba de forma casi obsesiva que quedaran en forma cúbica. Y diciendo esto, continuó. El tercer cantero, ya le esperaba; lo recibió con una sonrisa; y antes de que el francés pudiera decir nada, se anticipó contestándole con evidente satisfacción: “estamos construyendo la Catedral de Burgos”, y siguió con su trabajo y sus cantos.

(texto extraído de “www.elespejodelcoaching.wordpress.com”)

2 thoughts on “Cambio de vida… ¿De verdad?”

  1. Me ha gustado volver a leer la leyenda de los canteros…A menudo perdemos la perspectiva y nos olvidamos de “La Catedral de Burgos”…Qué fácil que con el día a día los árboles no nos dejen ver el bosque… Gracias por esa gran “introducción”. Esta semana no dejo de encontrarme pinceladas que remarcan lo esencial en mi lienzo inacabado🙂 Un abrazo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s