¿Controlar las emociones?


… ¿y cómo se gestionan las emociones?

A menudo eso de gestionar las emociones es interpretado como un “controlar los sentimientos” y, a parte de la duda razonable que surge ocasionalmente sobre si esto debe hacerse o no (ni que decir tiene que de lo que se trata no es de tener un sentimiento o no tenerlo, sino de si tú eres dueño de tus actos o te embarga las opciones el sentimiento desbordado), la duda que suele surgir es ¿y cómo se hace eso?… y eso siempre y cuando no haya directamente un simple y tajante “eso es imposible”.

Existen muchos libros de “autoayuda” en los que podéis encontrar muchas formas de contar qué es eso de gestionar una emoción, pero yo os voy a contar de manera simple cómo yo he asimilado qué es y cómo se hace.

El control, que es la idea que se tiene sobre la gestión emocional en líneas generales, resulta casi una paranoia, puesto que entra en una idea de poder algo compleja, digamos que la idea general inmediata al control es que, si no me quiero enfadar o molestar, tengo el “control” de no hacerlo con una especie de automensaje del tipo “no me voy a enfadar”, lo cual raramente funciona. El pensamiento negativo, que es muy elaborado, no es bien entendido por todas las partes del cerebro, digamos que es un concepto abstracto, por lo que gran parte del cerebro centra su atención al mensaje “enfado”, y por si fuera poco, suele producir frustración el no control, siendo el enfado sobre el enfado parte de esa frustración y aumentando así el mismo.

NO SE TRATA DE NO HACER ALGO, SE TRATA DE HACER ALGO. (y por favor, toma esta referencia para tu exploración personal no solo a nivel de emociones y sentimientos, sino para todo).

La forma en que gestionamos nuestras emociones es centrándonos en la información que nos dan, no en la propia emoción, y la forma de gestionar o “controlar” nuestros sentimientos (emoción + pensamiento) es cambiando el pensamiento, lo cual se consigue fácilmente fijando la atención en otro pensamiento.

SOLO AQUELLO DE LO QUE SOMOS CONSCIENTES ES SUSCEPTIBLE DE SER CAMBIADO VOLUNTARIAMENTE. No vas a cambiar nada sobre lo que no tengas consciencia, así pues, mi primer paso no es otro que atender a qué es lo que está pasando en mí; qué pensamientos estoy generando, en qué me ayudan o de donde surgen, qué necesidades hay detrás.

TU CONTROL SOLO ALCANZA A TU INTENCIÓN, TU RESPONSABILIDAD A TUS ACTOS, Y LO QUE SUCEDE DESPUÉS, LA CONSECUENCIA, NO DEPENDE DE TI, así que, si tu sentimiento viene motivado por una consecuencia no deseada, plantéate por qué necesitabas esa consecuencia, cuan limpia era tu intención, por qué eliminaste la libertad de la otra persona para convertirla en una herramienta para satisfacer tu necesidad o deseo.

PIENSA QUÉ PUEDES APRENDER Y QUÉ PUEDES HACER TÚ… Y LUEGO SIMPLEMENTE HAZLO.

No quiero extenderme aún más de lo que ya lo he hecho, así que si te queda alguna duda, quieres consultarme algún caso concreto o simplemente necesitas un apoyo, no dudes en contar conmigo.

Y hoy os dejo con esta canción, que como en otras ocasiones, es simplemente porque me gusta, aunque quizá le saques alguna relación con el texto (si es así, te agradeceré que lo compartas).

Un abrazo!

4 thoughts on “¿Controlar las emociones?”

    1. Efectivamente David, aunque sé que el contexto es otro, aprovecho0 para decir que la compasión es un sentimiento muy elaborado, lejos de las emociones básicas como el miedo, o el enfado, y por tanto dificil de alcanzar por un pájaro u otro animal salvaje… Por otra parte, se puede ver tu ejemplo como una aceptación de aquello que no está bajo su control, seguramente ya comió y lucho lo que pudo por mantenerse caliente, el resto no depende de él.

  1. Gracias Polo por compartir tu forma de asimilarlo; precisamente este finde me encontraba yo repitiéndome esa frase “no me voy a enfadar” y cuando me di cuenta de lo que me estaba diciendo y del efecto que tenía sobre mí (mucha presión), lo cambié por “me permito enfadarme, si eso ocurre quiero saber por qué, cuál es la información que tiene para mí esa emoción”. El resultado fue que me relajé y no me enfadé… Besitos desde tierras bávaras

    1. Siii!🙂
      Muchas gracias Lola, esa es la idea… por eso me ha crecido una segunda parte de este post… Hacemos fuerte aquello en lo que ponemos nuestra atención y si la ponemos en el enfado, no desaparece con facilidad, si la ponemos en porqué o para qué, el enfado es solo el conductor de nuestro crecimiento y aprendizaje, así que cumplida su función desaparece…
      Muchísimas gracias por tu aportación.
      Un besazo!

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