Experimentar. La clave del conocimiento


Desde hace ya tiempo, la sabiduría humana condensada en brillantes y elocuentes frases como si se tratase de píldoras curativas de nosotros mismos, los mensajes de motivación arrancados de los valores sociales más profundos que alimentan la esperanza de una vida más armoniosa y equilibrada, la emotividad como piedra angular de comerciales que nos venden un producto sino el abrazo entre nosotros y la marca en los valores que nos alimentan la probabilidad de un mundo mejor o sensaciones anheladas y otros muchos tipos de mensajes evocadores, invaden nuestras vidas. El problema es que, quienes nos dedicamos a difundir estos mensajes como parte de la esencia de nuestras creencias y conocimiento, no conseguimos alcanzar el siguiente paso; recoger, filtrar madurar y generar tus propios factores de automotivación y de acción.

Me da la sensación de que el bombardeo de mensajes “motivantes” puede terminar por tener un efecto rebote. Lo que en un principio resulta refrescante e ilusionante, si no se transforma en cambio personal, termina por ser más un recordatorio de todo lo que no llega, de todo lo que no eres, de todo lo que te falta, y en definitiva, más un motivo de frustración que algo ilusionante.

La diferencia entre la sabiduría y el conocimiento es la experiencia, la acción. La diferencia entre aprender algo y aprehenderlo es experimentarlo.

Es curioso como en este sentido, todas estas frases y conocimientos de los que hablaba al principio, acaban por ser incluso atacados por algunas personas, no en base a la experiencia de ellos, sino precisamente a la falta de ella. Críticas basadas en la razón y en ocasiones fruto de la frustración de no ver la posibilidad de hacer tangible ese conocimiento, de ponerse en acción, de dar el cambio. Críticas que tratan más de acallar un sentimiento de frustración que mostrar otro camino. Críticas que, en mi opinión, vinieran de la experiencia, de haber intentado el cambio, de cambiar alguna pequeña cosa aunque fuera en su día a día, estarían orientadas de otra forma, hacia los matices y las dificultades que se interfieren, hacia la matización del conocimiento general desde las propias carnes, a la contribución a que sirvan, a que provoquen cambio.

La sociedad en la que estamos inmersos ha conseguido que tengamos al alcance de la mano cantidades de información ingente desde la que pretendemos encontrar respuestas a todo aquello que se nos plantea, sin embargo, la capacidad de utilizar la información es tan importante o más que la información en sí misma, algo que esa misma sociedad no nos ha proporcionado. Sabemos muchas cosas, pero conocemos muy pocas y las decisiones que tomamos, muchas veces resultan apuestas de azar sobre las que ponemos la esperanza de una razón sesgada por nuestra cultura dentro de nuestra cultura y por la fuerza del hábito y de lo conocido, de nuestra zona de confort.

Experimenta la sabiduría que te regala tu entorno, cambia algo pequeño de tu vida en torno a eso que te parece tan bonito pero tan “utópico”; regálale a alguien ese jersey que te gusta tanto, resérvate un paseo de 15 minutos para repasar el día y ver lo que te ha gustado, lo que no y qué puedes hacer al día siguiente para mejorarlo; llama a esa persona con la que hace tanto tiempo que no hablas pero te apetece; busca algo bonito en cada persona que conozcas y díselo cuando te presentes… Haz lo que quieras, pero prueba a tener la experiencia que completa el conocimiento y crece desde ahí, si quieres claro, no olvides, que esto no deja de ser uno de esos textos de sabiduría enlatada y que sólo es conocimiento en mí que quizá no tenga valor para ti.

Porque lo que sabes está en tu cabeza y lo que conoces está en tu corazón, pon tu cabeza al servicio de tu corazón. Y recuerda que muchos de tus miedos, son las cadenas que le pone tu cabeza a tu corazón en una lucha entre tu sensación de seguridad y tu sensación de libertad y que la libertad permite buscar la seguridad en los “cómo” cuando es la que manda, pero la seguridad no permite buscar la libertad cuando es la que se impone porque el cambio para alcanzar lo que necesitas muchas veces supone afrontar un miedo, un riesgo, el miedo a lo desconocido, a salir de la zona de confort…

Un abrazo!

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