PALABRAS… (¿tolerar y humildad?)


Hoy me gustaría hacer un análisis del significado de algunas palabras desde el punto de vista etimológico para irlo ligando a su uso cotidiano y los matices que de alguna forma han quedado o subyacen en nuestra mente en muchas ocasiones, además expondré, manteniendo la línea de desarrollo, algunas otras palabras a utilizar desde la interiorización de lo que evolutivamente significan. No quisiera que se confundiera con una crítica a la utilización de estas palabras ni que se tomara como una verdad absoluta, simplemente he querido hacer un ejercicio de cambio de enfoque apoyándome en la herramienta etimológica. Espero que te lleve a plantearte algunos matices sobre tus actitudes y tus enfoques diarios y que desde ahí puedas valorar la posibilidad de hacer algún cambio si te sientes identificado/a con algo y si lo consideras oportuno.

Aunque el verbo TOLERAR usado en el ámbito de las relaciones tiene un uso actual relacionado con el respeto a aquello que es diferente o contrario a nosotros (principalmente en ideas y/o comportamientos), etimológicamente tolerare significa soportar, aguantar, que a su vez viene de tollere, levantar. La mayor parte de sus acepciones actuales siguen teniendo la connotación de resistencia, de necesidad de un trabajo y en nuestro caso habitual, un trabajo interior para no reaccionar en contra, un trabajo de contención. Por lo que yo he podido ver y sentir en mi entorno, actualmente sigue existiendo un sustrato de trabajo y resistencia en su uso, incluso cuando lo concebimos como una práctica de respeto.

¿Te das cuenta de lo que esto significa? Básicamente para ser “tolerantes” tenemos que sentir el rechazo hacia lo que toleramos. En mi consciencia no hay un recuerdo de nadie manifestándose tolerante con algo que le gusta, y rara vez con aquello que le es indiferente. Los famosos “HAY QUE ser tolerante” se introducen en nuestro sistema de creencias, e incluso de valores, como pilares fundamentales de nuestra conducta… Lo correcto es ser tolerante, es decir, lo correcto es resistir el impulso de rechazo.

Cuando utilizamos la palabra RESPETO, nos estamos refiriendo etimológicamente a respectus, mirar atrás, o bien de re-especere, es decir, a volver a mirar, que al fin y al cabo, no andan muy despareadas. Bueno, en cualquier caso, cuando hablamos de respeto no hablamos de esfuerzo de contención o de movimiento reactivo sino todo lo contrario, hablamos de una iniciativa proactiva, volver a mirar o mirar atrás (detrás), y no nos resistimos a lo que nos llega, al estímulo, sino que lo utilizamos en nuestro favor.

¿Y que hace falta para poder respetar más que tolerar? Pues en mi opinión, dos valores fundamentales, uno como cualidad y otro como “estado interior” desde la que hacemos las cosas, modestia y amor. Y entendamos modestia como evolución de modestus, moderado, a su vez de modus, medida y siendo la terminación –ia, indicador de cualidad, estaríamos hablando de hacer cualidad del medir o de la medida, lo que yo entiendo cómo ponerse a la altura o en el punto bien medido (ni por encima, ni por debajo, ni por delante, ni por detrás…), en lo práctico y orientado hacia el entorno, tratarnos de igual a igual.

Os llevo a colación de esto a la segunda palabra que quería utilizar, HUMILDAD.

Principalmente el motivo que me lleva a querer hablaros de esta palabra es que es un término muy valorado en muchos círculos y que puedes ver en muchos enfoques de comportamiento eficaz. Cuando hace unas líneas te dije “MODESTIA y amor”, no utilicé esta palabra de forma aleatoria, si no precisamente en sustitución de la humildad.

Humildad proviene de la raíz latina humus, suelo, al igual que la palabra humillar. Si bien, la terminación –ia, da idea de cualidad o habilidad, convirtiendo la idea de suelo en algo positivo, y el verbo humillar viene a trasmitirnos la obligatoriedad, el hacer suelo, marcando una diferencia notable entre ambas, la de ir al suelo o la de que te lleven, en ambas ocasiones subyace la idea de suelo, de ponerse a la altura de éste y, casi por necesidad ponerse por debajo de los demás.

Si bien puede que desde la modestia elijamos ir al suelo para tratar con quien allí está, y entonces ser humildes, el hecho de “ir al suelo” connota una situación interior de inferioridad inicial. No sé qué piensas tú, pero desde mi punto de vista, las relaciones deben mantenerse desde la igualdad, y la primera persona que tiene que situarse de igual a igual eres tú, de ahí que elija muy conscientemente la palabra modestia y no humildad como cualidad a potenciar.

En mi opinión, cuando uno ha trabajado su respeto, la tolerancia como queremos entenderla viene sola, es decir, está contenida en el respeto y, de forma análoga, cuando trabajamos la modestia, la humildad solo llega cuando esa es la altura, la medida, adecuada a quien tenemos delante.

Espero que esta disertación te haya servido para poder echar un ojo más cercano a tus actitudes “positivas” y que eso te sirva para seguir creciendo. A veces un pequeño matiz lo cambia todo.

Muchas gracias por leerme y un abrazo.

… Y es que, a veces, solo las palabras sí son importantes ;)…

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