No sé reaccionar


En nuestro haber, tenemos tres aspectos que se relacionan entre sí de una manera que va mas allá de lo que a primera vista pudiera parecer. Lo que pensamos (en un sentido amplio), lo que decimos y lo que hacemos. Cuando estas tres facetas están en armonía, nos reconocemos consecuentes y la relación con nosotros mimos/as se realiza desde el ser.

A veces puede resultar algo complicado cuando esta coherencia no encaja con el entorno, lo que se produce especialmente cuando experimentamos un cambio, cuando damos pasos que antes no dábamos, cuando el entorno deja de reconocernos como “predecibles” y dejamos de ser “cómodos”, sin embargo, sucumbir a la presión del entorno nos lleva a romper la armonía entre estos tres aspectos y, poco a poco, a perder de vista quienes somos. Ante la separación entre lo que pensamos, decimos y hacemos, aparece un hueco, un extraño vacío en nuestro interior que podemos llamar “vano”. Igual que en arquitectura, este vano, este vacío o hueco, podemos mantenerlo bajo un dintel, un dintel probablemente de comprensión, aceptación y perdón hacia nosotros mismos, un dintel de humildad, sin embargo, a medida que aumentamos la disonancia entre los tres pilares el espacio aumenta y si este hueco se hace demasiado grande, no hay dintel que lo aguante así que, hay que rellenarlo para evitar la ruptura (la ruptura de nosotras como personas).

Como si tuviera algo que ver con este vano, este vacío, lo rellenamos de vanidad, que compacta como orgullo y cementa como soberbia. El miedo a que se nos caiga lo construido nos lleva a rellenar el hueco, no con la piedra de que estamos hechos, sino con materiales externos de relleno que además solemos robar, por ejemplo, robando respeto desde la agresividad o afecto desde el victimismo, a lo que hay que sumar las barreras que ponemos a todo lo que nos pueda alterar nuestro relleno, no dejaremos que nada, ninguna influencia externa, nos vaya a resquebrajar el relleno levantando muros frente a los demás.

Y si no ponemos remedio, como el cemento aquello se pone mas y mas duro con el tiempo, cuando caemos en la soberbia ya es muy difícil salir de ahí… Nos sentimos muy fuertes, el ego definitivamente ha ganado, pero necesitamos “maltratar a los demás” para sentirnos fuertes y bien. Nuestra autoestima se basa en el uso de las personas como si fueran herramientas. Nos sentimos con una fuerte autoestima, pero que nos hablen de ningún proyecto en el que estemos solos/as…

Y de pronto, un día descubro que vivo esclavo/a de una situación, de una forma de reaccionar que me impide encontrarme, acercarme a las personas, etc., y me pregunto “¿Cómo hago para reaccionar como quiero?” “No sé qué hacer” y no sabemos salir de ahí. Nos aterra hacer cualquier cosa por si es la respuesta errónea… Quizá lo que pasa ante esa pregunta es que queremos empezar la casa por el tejado… ¿Has pensado que quizá lo primero sea ir acercando los pilares? La consecuencia, el ser consecuente, es más fuertes que nada que haya rellenando el vano, los pilares se acercarán y el hueco se irá cerrando… La HUMILDAD es el cuerpo del ser, cerrar el hueco significa comprenderse, aceptarse y superarse, y créeme, cuando hagas eso, las respuestas que ahora no te salen y no te atreves ni a tomar, saldrán solas. Sólo cuando te comprendas y aceptes a ti realmente, desde el corazón y no desde la razón, serás capaz de hacer lo mismo con los demás, y la respuesta te saldrá sola.

Sé que esto es un trabajo que parece complicado, pero solo requieres de tu voluntad, humildad, y tiempo… toda tu vida.

Esta canción, solo porque me gusta y porque es lunes…

4 thoughts on “No sé reaccionar”

  1. Muchas gracias Polo por recordar este apasionante tema… Y por contarlo tan bien y tan claramente. Se nos tambalea el sentido de identidad cuando nos cuestionamos estas cosas, pero merece la pena, porque somos mucho más que esa fachada que a veces hemos construido con materiales baratos… ¡¡Somos roca!! Gracias de nuevo por recordarlo…

    1. Gracias a ti Lola por tu seguimiento y aportación.
      Efectivamente, a menudo sentimos que vamos a perder la identidad, cuando lo que vamos a hacer es descubrirla, porque lo que idenficamos como identidad resulta ser solo (o mayoritariamente) nuestro ego.
      Un abrazote!

  2. Muchas gracias por esta entrada Polito, me la autoregalo🙂.
    He participado en el taller de inteligencia emocional al que acertadamente me invitaste, y digo acertadamente porque en principio creí que no me hacía falta dado el estado “cómodo” en el que vivía, pero… vaya sorpresa me he llevado.
    Trabajaré y mucho en mi proceso de aceptación y en descubrir mi verdadera identidad.
    Nuevamente gracias por este regalo.
    ¡Un abrazo!.
    P. D.: Qué bien escribes amigo.

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