CAS…


¿Por qué CAS?

Conócete, Acéptate, Supérate… CAS… aprende a sentirte, aprende a pensarte, aprende a hacerte… autoconocimiento, responsabilidad y acción… El proceso por el que discurren mis procesos de coaching no es otro sino este.

Entrar a mirar dentro de uno poniendo la luz donde hay que mirar. Es como si fuéramos una gran nave industrial con una pequeña ventana por la que entra la luz permitiéndonos ver solo una parte de la nave, mas o menos amplia, y con cierto movimiento según se desplaza el sol a lo largo del día y pensáramos por eso que lo que vemos desde ahí es todo lo que hay. Lo que yo hago es poner en juego una linterna con la que alumbrar donde quieras mirar, si no quieres mirar, es ya tu responsabilidad. A través de simples preguntas, la persona va aprendiendo a mirar más allá de donde siempre miró. Un ejemplo… piensa en algo que hagas de forma mas o menos habitual… ¿lo tienes?… Piensa ahora cómo haces eso… puedes pensar en cómo lo haces físicamente, en el estado de ánimo con el que lo haces, la consciencia que pones en ello, etc., cuanto mejor lo describas, mas te meterás mentalmente en la acción… Crea tu imagen (o secuencia) mental y cuando lo tengas, preguntaté… Para qué lo haces… Tu primera respuesta será posiblemente una respuesta medio evidente y quizá algo superficial, pero está bien… Piensa ahora… Y eso para lo que lo haces ¿para que lo quieres o para que te sirve?… ¿lo tienes?… bien…  y eso, ¿para qué?… ¿Cuál es el beneficio que estás buscando?… ¿Qué emocióno qué sensación estás buscando?… ¿Por qué? … ¿Qué significa eso para ti?… Quizá de pronto llegues a una palabra, una que nace desde ti, una que al pronunciarla adquiere su peso y pontencia real, una que te toca… ¿Cuántas cosas en tu día a día haces por lo mismo? ¿Cuál es la necesidad que tienes?… Si ya lo sabes, piensa ahora… ¿Todos los comportamientos que tienes para cubrir esa necesidad son sanos para ti y para los demás, es realmente lo que quieres hacer o cómo quieres hacerlo?… Esto es de alguna forma, una parte de ese “Conócete”.

El siguiente paso puede ser inmediato o costar un poquito más. La “aceptación” de eso que no se quería reconocer no siempre es fácil, nuestro ego se impone para no aceptar la realidad encontrada, o la ruptura con nuestro autoconcepto es tan grande que sentimos perder la identidad. La muestra de la aceptación se ve claramente en la toma de responsabilidad. No existen culpables, si no responsables, y el primero y principal es uno mismo. Si quiero que una situación cambie, soy yo el primero que tiene que cambiar. Como le gusta decir a una compañera “lo que resiste persiste y lo que se acepta se transforma”. La aceptación es la entrada en la responsabilidad propia y el verdadero comienzo del cambio.

Como podéis imaginar, nada de esto llega a ninguna parte si no se traduce en actos, en hechos. El pensamiento no es más que una herramienta y puede convertirse fácilmente en una trampa. Muchas veces me encuentro con personas que me dicen durante el proceso que ya saben todo, que ya tienen la consciencia de que tienen que cambiar y de qué tienen que cambiar, a lo que yo les suelo decir “muy bien, y entonces ¿por qué no lo haces?”. Normalmente lo que hay detrás de esa afirmación es un conocimiento “de libro” y no un auténtico conocimiento y reconocimiento… digamos que se tiene el conocimiento sin la experiencia de ello, por decirlo de alguna manera, no se ha experimentado, no se siente. Mientras la mente asume la responsabilidad de la situación que padecemos a la vez que no lleva a la acción de cambio, esto no hace sino profundizar en un sentimiento de impotencia y de culpabilidad que se lleva toda la energía que necesitamos para la acción. De alguna forma, ese pequeño pasito, ese salto a la acción es lo que materializa el cambio, el que lo hace real, y esto es precisamente lo que hace que nos superemos, la “Superación”.

Cada cliente decide en cada momento si quiere mirar, si quiere conocerse, si quiere aceptar lo que ve, aceptar su responsabilidad y si quiere pasar a la acción. Aunque partimos de la base de que cuando alguien acude a un coach es porque quiere cambiar algo, una vez en proceso, debe seguir decidiendo. Cada decisión es tomada por una persona en un momento y en un lugar, si cambia la persona (evoluciona), cambia el momento, o cambia el entorno, la decisión será otra, aunque vuelva a decidir en el mismo sentido.

Como se suele decir, el proceso va de sesión a sesión, y esto está en el compromiso de hacer por uno, de mirar y observar, de ir pasando a la acción y de la consciencia de que, después de la última sesión, tu proceso de crecimiento personal y de cambio continúa hasta donde tú quieras llevarlo. El proceso de acompañamiento coaching es solo el principio porque, si crecer se trata de conocerse, aceptarse y superarse, la clave de tu crecimiento y liberación personal está en superarse cada día, en tu día a día… ¿Te animas a intentarlo?

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