¿Cómo son tus verdades?


¿Cuántas verdades sabes?… En mi opinión, ninguna. Ni tú, ni yo.

Por si no me has entendido, me voy a explicar un poco. Lo que “sabemos” son cosas que funcionan. Hoy “sabemos” que la física de Newton es falsa, sin embargo, seguimos utilizando sus fórmulas y conclusiones para construir edificios o diseñar proyectiles por un simple motivo, funciona. Dentro de un espectro de la realidad y en unas condiciones, sus conclusiones y estudios explican el comportamiento físico de las cosas y aún hoy podemos utilizarlas, sin embargo sabemos que hay aspectos que no explica y para los que no funciona (como el que el tiempo varía con la velocidad, algo que lejos de ser una realidad lejana, está tan presente en nuestras vidas como que si no se corrigiera este efecto en los satélites que giran a cerca de 30.000 Km/h alrededor de la tierra los GPS no funcionarían porque darían errores de kilómetros de distancia).

Darse cuenta de que no sabemos ninguna verdad es fundamental para poder cambiar. Llevamos toda la vida haciendo algo y siempre nos ha funcionado lo que nos lleva a pensar que eso es así, sí o sí, quizá no de una forma consciente, pero si muy presente en el comportamiento. Cuando cambia algo y esa solución deja de ser efectiva, lo más fácil es que lo último que pensemos que está mal es lo que estamos haciendo, igual que siempre, por muy absurdo que parezca. La dificultad radica en que necesitamos verdades en las que apoyarnos… o quizá no.

La búsqueda de seguridad, necesidad psicológica básica, nos lleva a buscar estas grandes verdades, pero ¿qué pasa si esas grades verdades dejamos de hacerlas fijas?, ¿que tal si elevamos nuestra seguridad en un grado de convivencia con el riesgo más alto? ¿qué pasa si la verdad es que no hay una sola verdad, que solo podemos conocer partes de ella, que esta no es fija sino cambiante o qué pasa si todas ellas son verdaderas?

Cuando se diseña un avión, se diseña para que pueda volar en muy variadas situaciones, las alar son flexibles para que no se partan por su rigidez ante eventos que ejercen mucha presión sobre ellas. Muchos son capaces de elevarse por encima de las nubes y evitarlas. Están diseñados para resistir y adaptarse a las inclemencias… ¿y tú?

Yo tengo una verdad para ti y es que no hay verdades para todos ni tampoco hay verdades fijas. Existen soluciones que funcionan, explicaciones plausibles, verdades parciales y temporales. Vivir en la incertidumbre no es algo que debamos sufrir sino aprender a disfrutar. La vida nos reta o nosotros retamos a la vida, el entorno cambia, tú cambias… ¿por qué nos empeñamos en mantener nuestras verdades en un mundo cambiante? Si la verdad surge de la relación de cada uno con el medio y resulta que cada uno somos diferentes y el medio lo percibimos de formas distintas ¿por qué mi verdad es mejor que la tuya o por qué crees que tu verdad me vale a mi?

Bueno, espero haber conseguido decir lo que pretendía y que te sirva para plantearte algunas verdades. Recuerda que siempre puedes pedirme ayuda para enfrentar los cambios y que siempre me puedes solicitar un post sobre algo que te interese.

Hoy te dejo una pieza musical que creo recordar que ya puse hace meses en otro artículo pero que quizá no viste. Me pareció apropiada para hoy…

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