Los 5 frenos del talento


En el artículo anterior mencionaba los 5 frenos del talento explicando brevemente dos de ellos. A raíz de esto, he recibido varias solicitudes de que amplíe esta información, así pues, esta semana te dejo un artículo de tono más bien didáctico que espero que te sirve para tener nuevas herramientas de autoconocimiento.

Antes de entrar en materia, quiero aclarar a que me refiero cuando hago referencia al “talento”. Aunque el término ha sido normalmente utilizado en el ámbito de las artes, podemos enmarcarlo dentro de cualquier tipo de actividad de manera que, este término se puede definir como la capacidad para afrontar retos y resolverlos de forma eficaz y aparentemente sin mucho esfuerzo.

Tradicionalmente hemos entendido el talento como algo que se tiene de nacimiento o no se tiene, fruto de una especie de juego de azar de las combinaciones de la genéticas, sin embargo, entendiendo a la persona como un ser que posee todas las cualidades necesarias para realizar cualquier propósito, unas más desarrolladas que otras (casi seguro que fruto de su historial de vida más que de la genética), y desde la convicción de que las cualidades se pueden entrenar igual que se entrena el cuerpo, el talento también se puede entrenar y desarrollar. Un ejemplo de talento desarrollado en el tradicional mundo de las artes es para mí Goya, un pintor de marcadísima evolución a lo largo de su vida, sin un talento inicial al nivel de otros prodigios como Velázquez en su mismo campo o Mozart en otro campo. Otro ejemplo mucho más cotidiano son los niños, eso pequeños monstruos que aún no han entendido que hay cosas que no se pueden hacer y que se enfrentar a un mundo lleno de enormes retos como hablar, controlar sus esfínteres, andar, o incluso las tan complicadas relaciones sociales para los adultos que ellos simplemente viven en la facilidad de no saber que eso debe ser complicado.

Llegados a este punto, retomo el inicio del artículo y te comento 5 aspectos que frenan nuestro talento intelectual (racional y emocional) natural, y que podemos aprender a detectar y a modificar. Estos 5 frenos son:

Las proyecciones: Se definen como una distorsión de la percepción mediante la que percibimos en otras personas nuestras propias conductas, actitudes, opiniones, creencias, valores o incluso emociones. Proyectamos en otro facetas de nuestra propia personalidad o de nuestro propio estado. Este freno aparece especialmente cuando establecemos un vínculo de simpatía con alguien, adjudicándole pensamientos, actitudes, conductas, etc., que no tiene por qué tener.

Las transferencias: Definidas en este caso como otra distorsión consistente en trasladar a personas con las que interactuamos en este momento, pautas de conducta y sentimientos que en otro momento se dieron en otra persona. Son similares a las proyecciones pero en vez de transferir nuestras propias características transferimos las de otra persona. Normalmente, las personas del pasado de las que hacemos la transferencia a las del presente suelen ser referentes propios, es decir, personas que han supuesto un hito (positivo o negativo) en nuestro historial personal, así mismo, normalmente reconocemos en la persona del presente algún rasgo común con la persona del pasado Un ejemplo fácil puede ser el que ponía la semana pasada; mi abuelo tenía barba y era muy bueno conmigo, como tú tienes barba serás muy bueno conmigo.

La retroflexión: Que es la distorsión que se define a partir de una contradicción entre lo que se expresa verbalmente acerca de un sentimiento de un tercero y la manifestación no verbal de lo que sentimos hacia esa misma persona. Este es un freno que tiene que ver con el reconocimiento que tenemos hacia nuestras emociones o la forma de afrontarlas. Un ejemplo puede ser cuando preguntamos a alguien por su situación laboral y a la vez que nos comenta su conformidad y bienestar se lleva la mano al cuello en un gesto similar al ahogo; o bien cuando alguien nos manifiesta no estar enfado elevando la voz, de forma seca e incluso dando algún golpe bien contra algo o bien contra su mano.

La confluencia: Que es la distorsión psicológica a través de la cual una persona filtra y elimina todos sus límites naturales, mostrándose vulnerable a emociones agenas de forma no consciente. Tal es el caso de personas adoctrinada a extremo o pertenecientes a sectas por ejemplo. De forma más cotidiana es lo que suele pasar en un proceso de enamoramiento cuando, inicialmente al menos, cuando cedemos nuestros límites a favor de la otra persona haciendo desaparecer sus puntos flacos, defectos, comportamientos poco funcionales u otro tipo de puntos oscuros pese a que para los demás sean evidentes. Esta es posiblemente la distorsión más peligrosa pues anula en gran medida nuestra capacidad de reacción y limita nuestra libertad psicológica hasta llegar a anularla.

Y finalmente, las introyecciones: Que serían aquellas distorsiones psicológicas que se producen por la incorporación de una creencia en nuestro sistema de creencias a partir de una fuente externa a nosotros, es decir, sin haberla comprobado, vivido o deducido desde nuestra propia experiencia. Es importante ser consciente del peligro que esto supone ya que se trata de piezas que introduce alguien ajeno a nosotros en nuestro sistema neuronal, no siendo dueños de incorporarla ni conscientes de ello normalmente para poder extraerla, y repercutiendo directamente en nuestras conductas y actitudes. En muchas ocasiones se manifiestan como contradicciones internas que además afectan a nuestro autoconcepto en términos de coherencia y nos merma la autoestima. Como siempre dice Paco Yuste, es como comerte un bocadillo sin quitarle el emboltorio, no se digiere. Se pueden citar muchímos ejemplos, ya que estas introyecciones suelen venir de referentes como nuestros padres, amigos o profesores y están a la orden del día, así por ejemplo, la imagen que podemos generar sobre algún grupo urbano en partículas, hippies, punkis, heavies, etc., se puede alejar mucho de la mera apreciación estética para generar la convicción de que una persona que relacionemos con uno de estos grupos será de tal o cual manera sin haber tenido contacto con ella nunca, sin embargo, la imagen que generemos incidirá directamente en nuestra actitud y comportamiento hacia ella o en el entorno en el que esté presente.

Y bueno, llegado a este punto, espero haber satisfecho el interés de quienes me han pedido que ahonde un poco en este tema así como que a aquellos que no me lo habéis pedido os pueda ser útil en vuestro camino hacia el autoconocimiento.

Un abrazo!

2 thoughts on “Los 5 frenos del talento”

    1. Si, por ahí van los tiros, se trata de empezar por reconocerlos, llevarlos a la consciencia y, una vez ahí, poder modificar tanto la percepción como el comportamiento…
      Gracias por el comentario y un abrazo

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