Tres grados de seguridad


Hoy te escribo desde Ecuador, y si te preguntas por qué, la respuesta es simple, porque hoy estoy aquí. A menudo tendemos a ver nuestras vidas de una forma estructurada, fijista y ciertamente planificada. Imagino que esto se debe a la falsa sensación de control que necesitamos ejercer para sentirnos seguros.

En muchas ocasiones he pensado que en la seguridad que uno siente hay al menos tres tipos que diferenciar; aquella que sentimos porque creemos que todo está bajo control o cuando así lo sentimos; aquella que sentimos ante la posibilidad de poder adaptarnos a casi cualquier cambio que se presente en nuestra vida, y aquella que sentimos desde la concepción de que podemos realizar cualquier cambio que necesitemos o que simplemente queramos (porque a esto de crear tu vida se le coge vicio).

La primera seguridad es una sensación muy frágil. Ante cualquier amenaza de cambio en el horizonte, te encontrarás inseguro/a sin darte cuenta y por supuesto, pensar en cualquier posibilidad de cambio te bloqueará de tal manera que estarás prácticamente condenado a vivir encajonado toda tu vida.

La segunda es algo mas fuerte, los cambios que plantea la vida no te plantean más que un nuevo reto, te sientes preparado para hacer cualquier cosa que surja y sin embargo, acabarás sintiéndote como un barco sin velas, movido por la marea a placer y sin ningún sitio a donde ir.

La tercera es una sensación poderosa, no sólo estás preparado para todo sino que puedes hacer que ocurra.

A menudo no somos conscientes de que grado de seguridad real tenemos en nosotros mismos para manejar nuestra vida. Nos comportamos como personas libres cuando lo que somos es esclavos de nuestras vidas o de la voluntad del viento. Muchas son las personas que aparentan una gran seguridad en si mismas porque llevan media vida haciendo lo mismo pero se aterrorizan a la hora de afrontar un cambio (tal puede ser el caso de empresarios y directivos pedantes, dogmáticos, rígidos, distantes y de mal genio), nadie diría que son prsonas inseguras pero… ¿para qué mostrar distancia, enfado, y rigidez entonces? ¿Realmente pueden salir de su caja?

Aparentemente menos seguras, o al menos no tan agresivas en su seguridad, encontramos personas para las que el cambio no es sino una forma de seguir adelante. Pueden pasar mucho tiempo en un puesto, pero llegado el momento, se lían la manta a la cabeza y se van a trabajar a Perú, Chile, Berlín o cualquier otro sitio. Es probable que pienses que sí, que está muy bien pero estos son los que no tienen niños, ni hipoteca, etc., y puede ser que sí, no he dicho que no haya condicionantes, pero lo importante es porqué les has buscado una excusa tan rápidamente. Una amiga acaba de irse a trabajar a Perú con su hija de 8 meses y su marido extranjero y sin trabajo allí (podría ponerte otroa ejemplos, pero creo que no va a ser necesario).

Y existe esa otra clase de personas que hacen porque las cosas pasen para llegar a donde quieren estar.

Algunos de mis compañeros coaches son claros ejemplos de esto y tú puedes ser uno de ellos.

Yo estoy en Ecuador aprovechando oportunidades a la vez que trato de crear otras, construyendo un camino en el que de momento busco y aprovecho unas oportunidades para poder crear otras y mientras las creo, voy dando pasos en mi seguridad.

Creo que cada una de estas seguridades amplia a la anterior y que saber en donde estás es el primer paso. El segundo es saber donde quieres estar… ¿Dónde estás ahora? ¿Te sientes segura/o?

Quizá sea el momento de dar ese salto al siguiente nivel, crías sea el momento de sacarle el verdadero significado a la palabra crisis, y de paso, a la palabra éxito.

Si necesitas ayuda para esto o para cualquier otra cosa, ya sabes que puedes contar conmigo.

Antes de terminar, solo una pregunta más para ti… ¿Cuan libre eres desde tu seguridad?

 

6 thoughts on “Tres grados de seguridad”

  1. Gracias por el post compañero, como siempre, una fuente de inspiración. Disfruta y aprovecha en El Salvador, aunque no me cabe duda que lo harás. Es un honor compartir contigo sabiendo que estás en el 3º grupo… Besitos desde el extranjero… ; P

    1. Muchas gracias Lola, sobre todo por la confianza. Tú si que estás en el tercero y tengo que agradecerte una vez más tu apoyo en mi camino hacia ese punto 3 en el que ya voy estando, aunque aún sólo con un pie ya que yo siempre he sido más de surfear las olas que de generarlas.
      Un abrazo!

  2. Me alegro de que me hagas este comentario. En mi opinión, tomar la seguridad como un absoluto es lo que puede llevarte a sentirte traicionado. En cuanto a lo de usarse como máscara, eso es ya cosa de cada uno/a, la intención no es parecer, es sentir, y las mascaras se las pone uno más cuanto mas la necesita, en este caso, cuanto menos seguro se es… Si te lo acabas creyendo, puedes tener grandes sorpresas.
    Muchas gracias por ese comentario.
    Un abrazo.

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