MAPAS…


“La verdad absoluta no existe… y esto es absolutamente cierto”

¿Te has parado a pensar cuántas paradojas dominan tu vida?

Una paradoja en una afirmación que se presenta como verdadera pero que en su formulación lógica contiene una contradicción que infringe el sentido común.

El ejemplo con que abría este artículo es una paradoja del campo de la retórica pues se trata de una frase completa que contiene en si misma ambos aspectos. Las paradojas en un sentido amplio dominan nuestra vida y, a veces, suponen un reto a superar para alcanzar el estado deseado.

¿Cuántas veces actúas de una forma para conseguir un objetivo y terminas por conseguir exactamente lo contrario a lo que pretendías?… Como no quiero tener un conflicto, mejor me callo… como no dije lo que quería decir, terminé tendiendo un conflicto. Como necesito sentir seguridad me rodeo de gente pero como necesito a la gente, siento la inseguridad de que me pueda faltar esa gente.

No sé si eres consciente de cuáles son tus paradojas puesto que muchas veces no alcanzamos a ver más allá del pensamiento inicial, e incluso a veces ni eso porque hace tanto tiempo que nos rige que el pensamiento está sólo de base, sin llagar a tenerlo de forma consciente, y el comportamiento nos sale de forma automática, como un hábito.

Una frase muy recurrente es aquella del tipo “no sé por qué hago esto, si siempre me acaba pasando aquello”. La fuente de estas paradojas, más allá de haber establecido el hábito, está en la idea de base que la sustenta. Una idea que establecemos inconscientemente como “verdad absoluta”.

Tomando como base la idea de que la realidad es mucho mas amplia de la que somos capaces de conocer y haciendo un paralelismo entre la realidad y el territorio, podemos decir que no podemos conocer la totalidad del territorio y lo que hacemos para poder movernos en él es funcionar con mapas. Dentro de esta metáfora, podemos encontrar dos claves de porqué a veces no nos sirven los mapas que tenemos para movernos por el territorio. En primer lugar, podemos tener un mapa de una escala equivocada, y así podemos estar buscando algo muy pequeño en un mapa muy general (imagina buscar un escalón de una escalera en un mapa de una ciudad completa) o podemos estar buscando algo muy grande en un mapa muy específico (como buscar una montaña en un mapa de una parcela. Por otra parte, simplemente podemos estar usando un mapa equivocado y así, me va a ser difícil encontrar un afloramiento de granito en un mapa topográfico, o un campo de cultivo en un mapa geológico.

Ser conscientes de con que mapa nos manejamos nos ayudará a no confundir un hormiguero con un volcán o a no encontrar un desierto de arena cuando buscamos árboles.

Buscar la confrontación de tu mapa, te ayudará a conocerlo, ser consciente de sus limitaciones y a partir de ahí, ampliarlo.

Un detalle de los mapas con los que nos manejamos es que hay una parte que hemos dibujado nosotros, por una parte a partir lo que hemos visto en nuestros viajes, de nuestras experiencias y por otra parte a partir de la deducción, de la extrapolación (he visto que detrás de cada montaña hay una valle y aunque no haya visto el valle, detrás de esa montaña tiene que haber un valle). Ser consciente de qué es lo que hemos vivido y de qué hemos deducido es un paso a veces difícil pero muy importante.

Otro aspecto muy importante a considerar es que una buena parte de los mapas que utilizas ni si quiera los has pintado tú, ni por experiencia ni por deducción, simplemente te los han dado pintados. Con frecuencia, estos mapas son útiles, pero resulta que quien te los ha dado lo ha hecho desde su experiencia y su interés, el ha elegido la escala y qué representar. Probablemente no te advirtió o supo advertirte sobre los mapas, probablemente te trasmitió la idea de que era una reproducción exacta con la que podrías manejarte o puede ser que simplemente tú pensaras que era tu mapa.

Hay mucho que hablar sobre los mapas, hay mapas racionales, mapas emocionales, mapas de creencias, mapas de valores, mapas de flujos e incluso mapas de lo queremos y de lo que tenemos. Hablar sobre cada uno de los mapas sería interminable y las formas de contrastar los mapas son muchas. Saber manejarlos, perfeccionar la técnica para hacerlos y que al volver a pasar por el mismo sitio no nos sorprenda algo que se nos pasó, saber que el territorio también cambia y si vienes a Madrid con un mapa de los años cincuenta es probable que te pierdas  (y que flipes) y muchas cosas más, son aspectos para miles de entradas, charlas y apreciaciones.

Hoy sólo quería llamar tu atención sobre este aspecto. En un proceso de coaching y/o el trabajo con la inteligencia emocional, facilita el reconocimiento del limitante más concreto que tú tienes con tu mapa y te ayudará a manejarlos mejor. Hoy sólo el pie para que empieces a reconocer tus mapas y que tengas mucho cuidado.

¿Al menos una pista para reconocerlos?… Si algo siempre te está saliendo de una forma que no te satisface, revísalos. Si tus racionalizaciones son geniales pero no llegan a darte lo que buscas, saca el mapa de las emociones. Si tus creencias te lleva a sitios que no entiendes, saca el mapa de tus valores. Si lo que dice tu mapa y lo que tú vives no encaja, no cuestiones lo que vives, cuestiona el mapa. Si leiste el mapa y lo que encontraste no era lo que buscabas, quizá no supiste leerlo.

Bueno, pues nada más por hoy. Ya sabes que si necesitas un apoyo para aprender de los mapas puedes contar conmigo. Igualmente, si quieres que desarrolle algún aspecto concreto en otra entrada, sólo tienes que pedirlo.

Y ahora un poquito de música para finalizar…

2 thoughts on “MAPAS…”

  1. Tengo varios post pendientes de lectura, pero este me ha gustado mucho Polo, qué buena reflexión y qué cantidad de mapas tenemos cada uno: si sumamos la cantida de mapas que tenemos cada uno (suponiendo que sea limitada) y la multiplicamos por tantos como somos… es fácil entender que con tanta frecuencia no nos entendamos… ¡Muy interesante Polo! Gracias

    1. Gracias por el comentario Lola. Claro que sí, entender esto es fundamental para las relaciones interpersonales. Otra cosa es que si nos sabemos entender nuestros propios mapas, difícilmente vamos a entender los de los demás. Una vez más, trabajar lo intrapersonal es fundamental para mejorar en lo interpersonal.
      Muchas gracias y un abrazo.

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