Los 4 jinetes de la insana autoestima


A menudo pensamos que tenemos una gran autoestima simplemente porque eso es lo que estamos acostumbrados a pensar. Digamos que de alguna manera nos sentimos bien con nuestro ir y venir habitual, sin embargo, en ocasiones no tenemos una auténtica y sana autoestima sino que necesitamos de los demás para sentirnos bien.

Como es habitual con los temas conceptuales e intangibles, existen muchas posibles definiciones de autoestima, diferentes en sus matizaciones, pero que en líneas generales se refieren a que se trata una valoración de la propia persona construida desde la percepción que dicha persona tiene de sí misma en todos los aspectos que la compone (su cuerpo, su mente, pensamientos, sentimientos y sus comportamientos en general).

La autoestima alta corresponde por tanto con una alta autovaloración, y la baja, con una valoración más bien peyorativa, estando ambas apoyadas en los demás, en las valoraciones del entorno. Si la valoración es absolutamente independiente de la persona, se pierden totalmente los elementos de contraste, pudiendo caer en el endiosamiento más soberbio o en la depresión más dilapidadora. Si la autoestima se sujeta sólo en base a la opinión de los demás, la dependencia es tan absoluta que habría que quitar el prefijo “auto” a la autoestima. Todo nuestro comportamientos está orientado a conseguir la estima de los demás.

Teniendo en cuenta que no creo en los absolutos, es difícil pensar en una persona totalmente aislada en sus valoraciones de su entorno al igual que es difícil pensar en alguien que no disponga de ningún criterio propio de valoración. Y así, es fácil pensar, por ejemplo, que algo hay detrás de una persona de comportamiento soberbio, y así ayudarnos a comprender, o qué necesita alguien que depende en demasía de la aprobación de los demás.

Es fácil pues que una autoestima baja se crezca o se infle a costa de los demás, bien huyendo de sus valoraciones, o bien supeditándose a las valoraciones externas y así, podemos estar valorando nuestra autoestima o la autoestima de otra persona como alta, cuando sólo está inflada artificialmente.

A menudo, nos vemos afectados por comportamientos asociados a una autoestima baja o insana (por inflada a costa de los demás) y nos sentimos aturdidos y sin saber qué hacer, o bien somos nosotros los que tenemos esos comportamientos y facilitamos reacciones en nuestro entorno que no terminamos de comprender, especialmente si no somos conscientes de lo que estamos haciendo.

Todo esto donde me lleva es a lo que hoy te quiero contar. Y te lo quiero contar porque creo que una gran parte de todo eso que hacemos y no somos capaces de comprender y que no nos gusta, así que espero que te ayude a comprenderte un poquito mejor a ti y a los demás y, a partir de ahí, que seas capaz de aceptarte, aceptar a los demás, y superarte.

Existen cuatro comportamientos que están muy ligados a situaciones de baja autoestima pese a que, como comentaba antes, a veces la persona que los manifiestan no se siente carente de autoestima, precisamente porque estos comportamientos están diseñados para procurar inflar la autoestima. La agresividad, el victimismo, el servilismo y el cotilleo son los 4 tipos de comportamientos mencionados.

La autoestima depende de cada uno de nosotros, sin embargo, ninguno de nosotros está aislado totalmente del entorno y así, de éste obtenemos el reconocimiento que nos alimenta la autoestima, pero cuando no nos lo da (o no lo admitimos), acabamos por robarlo, y es ahí donde aparecen las 4 estrategias mencionadas para robarlo.

Mirándolas una por una, es fácil ver cómo pueden ser comportamientos instrumentales para recibir valoración del exterior, como podemos orientar estos comportamientos para conseguir valoración externa, principalmente en base a la alimentación de alguna de las tres necesidades psicológicas fundamentales (amor, libertad y seguridad).

Cuando tratamos de robar la valoración del exterior mediante estos comportamientos, comprometemos nuestras relaciones sociales y nos volvemos cada vez más dependientes, menos autovalorados, y nos vamos introduciendo en un círculo del que cada vez es más difícil salir. Las expectativas son cada vez mayores y, a medida que nuestras expectativas y dependencia crece, peor reaccionamos a la falta de la respuesta que buscamos. Así, si me hago la víctima y no me atienden me enfadaré, y si mi dependencia es muy alta, ni volveré a confiar en la persona. Si mi ofrecimiento a algo es rechazado, probablemente me ofenda, y así sucesivamente.

Cuando los comportamientos que tenemos se alejan de ese instrumentalismo, también empezamos a hacer algo por nosotros mismos y empezamos a incrementar nuestra autovaloración dándonos también nuestro propio reconocimiento. Detecta cuál es tu tendencia más habitual para ir poco a poco separándote de ese comportamiento así como también, a medida que te alejes de la tuya, podrás ir detectando más fácilmente la de los demás y así comprender mejor y alejarte, si así lo decides, de ser tratado como un instrumento sin sentir la culpa ni el resentimiento.

¿Cuántas veces eres agresivo/a en el trabajo, en casa, con tu pareja…? ¿cuántas veces te molestas porque no te han tenido en cuenta después de “todo lo que has hecho por alguien”? ¿Cuánto te dedicas a compartir de la vida de los demás? ¿Con qué frecuencia exageras la emoción para que te “mimen”?…

Para terminar, sólo recordarte que no somos perfectos y que estos comportamientos los tenemos todos, yo también, simplemente se consciente de ellos y analiza cuanto los utilizas, que hay detrás de ellos, cuales son los resultaos que obtienes y si realmente te producen un beneficio a largo plazo o es algo que merece la pena ir cambiando. En definitiva… ¿es lo suficientemente importante para que tu vida se vea condicionada de forma importante por algo de lo que aquí se evoca? Pues si es así, ya tienes la primera pista, ahora decide si quieres seguir así o empezar a cambiar. Ya sabes que si necesitas apoyo, siempre puedes contar conmigo.

7 thoughts on “Los 4 jinetes de la insana autoestima”

  1. Gracias Polo por el post, me parece un tema muy interesante. Y ahora te quiero lanzar una petición, despues de plantearnos las” trampas” en las que solemos caer para engordar nuestra autoestima del exterior, ¿cuales serían los trucos para construir una sana autoestima desde nuestro interior?… Un abrazo! Merche

      1. me gustará leer la próxima entrega Polo, gracias por acoger mi petición, creo que dará una visión mas completa sobre el tema que abordas, y nos ayudará a construir eso que llamamos “una sana autoestima”. Feliz semana!

  2. Gracias Polo, ¡qué bueno recordarlo! Qué bueno que cultivemos nuestro propio criterio con respecto a nosotros mismos, y que sin perder contacto con nuestro entorno, mantengamos una sana independencia de ellos. ¡Un abrazo!

  3. Gracias Polo, había dejado pasar esta entrada. Me ha sido de gran ayuda, pues he podido localizar y ser consciente de cuál es el jinete de mi insana autoestima, que hasta hoy… creí “buena”. Trabajaré en ello, gracias a la pista que me has dado a través de esta estupenda entrada.
    Un abrazo compañero!

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