Cambio de pensamiento-cambio de actitud


Me he fijado en que el campo del crecimiento o desarrollo personal es muy prolífico en literatura de un tiempo a esta parte. Son muchas las personas que leen estos libros en los que se encuentran soluciones maravillosas, igual que las puedes encontrar entre las líneas de este blog, sin embargo, algo ocurre que no termina de funcionar. Muchas personas descubren grandes formulas y métodos de plantearse y de hacer cosas y sin embargo no cambian nada o cambian muy poco. No es que los libros o este blog sean malos, sino que están dirigidos a nuestra inteligencia racional cuando lo que realmente nos aprisiona está en la inteligencia emocional, donde el libro o el blog no acostumbra a hacer mella, a hacer el trabajo que tienes que hacer tú. Por otra parte, aunque no menos importante, el texto escrito y divulgativo no trata sobre ti, no te conoce.

Cuando digo que lo que nos aprisiona realmente es la inteligencia emocional, estoy diciendo una verdad a medias, o una mentira a medias, según se quiera ver. Existe una relación entre la inteligencia emocional y la inteligencia emocional evidente y, no deja de ser cierto que la inteligencia emocional es la que mayor relevancia tiene en el impulso, si bien la inteligencia racional es fundamental a la hora de la ejecución. Las emociones son respuestas automáticas a los estímulos y estos estímulos pueden ser internos o externos y tienen mucho que ver con el aprendizaje o la experiencia previa que tenemos de las cosas, pudiendo llegar a tener un pensamiento completamente creado como estímulo interno generador de emociones y sentimientos.

En este complejo sistema donde se entrecruzan respuestas automáticas aprendidas ante estímulos externos, pensamientos sobre el estímulo generador o circunstancia, pensamientos que funcionan como estímulos internos y generadores de sentimientos, emociones primarias, sentimientos secundarios, acciones resultantes satisfactorias o no y vuelta a empezar, un proceso de replanteamiento o de cambio de pensamiento puede quedarse muy corto.

El cambio que normalmente es necesario es un cambio más profundo. Buscamos cambiar a través de un hecho o un acto para lo cual creemos que un planteamiento diferente es suficiente, sin embargo, habitualmente el cambio que buscamos o que necesitamos es más profundo, está enraizado en las actitudes, en las aptitudes, en creencias y en valores. Difícilmente nos paramos a pensar sobre estos otros factores, en raras ocasiones buscamos la forma de cambiar nuestra actitud, ni qué decir de revisar nuestras creencias. Rara vez nos detenemos a experimentar los sentimientos que acompañan a un hecho y muchas veces no somos sinceros con lo que sentimos. Nos enfadamos con el jefe o con el compañero porque no queremos reconocer el miedo que le tenemos, el miedo a no estar a la altura. Nos ponemos tristes porque no podemos enfadarnos cuando se nos falta el respeto porque no sabemos respetarnos a nosotro/as mismos/as y ser asertivos, y así tantas y tantas otras cosas.

La búsqueda de circunstancias en las que “poner a prueba” el cambio de valoración, “el entrenamiento” mental (ya que el pensamiento ante una situación repetitiva también se constituye en un hábito difícil de modificar por una simple, aunque imprescindible, toma de consciencia), la valoración de resultados y la reevaluación, la búsqueda de necesidades o motivaciones, etc. constituyen pasos que no suelen encontrarse en los libros  ni escritos de forma agrupada u ordenada, mucho menos personalizada, y que suelen resultar fundamentales para una intervención efectiva.

El planteamiento de planes de acción donde la experiencia no sea imprevista, el “hermanamiento” con la respuesta automática que nos permita reconocerla cuando se presenta, o el análisis de los sentimientos y emociones que se generan pueden resultar claves para la efectividad en el proceso de cambio.

El papel que tiene un facilitador del desarrollo personal, más allá que el de la información contenida en un libro o en una entrada de un blog (coach, experto en inteligencia emocional, etc.) es precisamente el de favorecer que se den todas las circunstancias potenciadoras del cambio, ser un apoyo a la hora de establecer tus necesidades para ello, a encontrar aquellos aspectos que necesitas más y ayudarte a encontrar tu propia estrategia.

Dentro de ese papel facilitador, te quiero sugerir que, a partir de hoy, si lees una entrada que te interese y que sientas que tiene que ver contigo o te podría ayudar, te reserves un espacio en algún momento para volver a leer el artículo pero deteniéndote en cada pregunta, en cada frase que te resuene, profundizando al menos un poquito en ti. Estoy seguro de que así conseguirás una respuesta mucho más amplia a lo que andas buscando y si no es así, como digo siempre, ya sabes que puedes contar conmigo.

Si quieres, ve al segundo 48 que es cuando empieza la canción:

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