VIVIR Y MORIR


Hoy quiero compartir mi vida contigo esperando que te aporte algo.

He nacido y vivo. Dicen que aún nadie ha vencido a la muerte y yo, lo dudo. Escondidos en vísceras bombeantes y en otras azuladas hasta que se tornan grises con el fin de su ejercicio, brillan como estrellas en millones de partículas aquellos que se atrevieron a seguirse a sí mismos, a seguir creando frente a lo creado, a crear lo absurdo y lo imposible, a separarse de, y a constituirse en “los pocos sabios que en el mundo han sido”[1]. Algunos tienen nombres y otros los tuvieron; de los que aún lo tienen nos queda la evidencia de una vida más allá de la muerte, y de los que ya no lo tienen, la evidencia de una vida eterna en el olvido, que si bien ha sido olvidada, no por ello es menos eterna.

Antes de nacer me fijé y pensé que si había de nacer lo tenía que hacer por morir, pues nacer y morir no es sino la misma cosa y se debe aprender a nacer como se debe aprender a morir, pues aprender a nacer no es si no aprender a morir y aprender a morir no es sino aprender a vivir. Así que nací, lloré, me cagué, me levanté y anduve hacia la muerte.

Nadé en obligaciones y compromisos alcanzando estatus entre los reconocidos. Fui al campo y me perdí siendo niño para encontrarme, entre guiños, libertades y tropezones, en hombre adolescente y convencido. Pedí un hermano y encontré un compañero, quería un juego y encontré un amigo, disfruté de un amigo y encontré un ejemplo. Creé mundos y personajes de carbón porfiados de esperanzas, sueños y expresiones inconfesables. Di piruetas en el aire y sobre barras de madera dibujando desafíos y borrando albedríos. Mentí por vivir y aprendí viviendo que es mentira la vida que entre engaños se ha de ir escondiendo. Robé el arma a Cupido creyendo que el arco estaba el secreto de sus alas y descubrí que no había magia tal. Traté de usarlo como un lápiz en expresión de un alma ansiosa de autonomía y libre de ataduras. Me descolgué y salté desde precipicios naturales y construidos para descubrir en el descenso que los momentos más cortos son los momentos eternos. De recuerdos me armé para nuevos triunfos conseguir, mas lo que logré también me hizo perder, o pagar, o sufrir asuntos tales, que tan difícil es ponerles nombre como fácil es sentir su peso. Camine sólo yendo acompañado y en el camino aprendí que no era sino un caminante en el camino para otros sabido y para todos desconocido, siempre solo y siempre rodeado. Cociné, ensobré, figuré, repartí, y no sé cuantas mil cosas más me eligieron para prepararme a un mundo tan cambiante como permanente. Luché por un oval con huesos rotos, manando sangre, escondiendo dolores, sin buscarle el sentido a hacerlo, el sentido me encontró a mi luchando, sangrando, dolorido y viviendo, y al encontrarme, me presento a un titán, a un David, a un indomable y a un poeta que había dentro mi. Estudie el idioma de las rocas para saber sus secretos y las rocas me contaron el único secreto que merecía la pena saber: Sólo lo podrás saber si no lo intentas saber. Serví a la alegría de los demás con rayos de esperanza y sonidos de recuerdos que permanecen. Tuve amigos que me dejaron sin decir adiós y mientras se iban, me enseñaban que no hay adiós, sino un hasta siempre, y que despedirse no es sino la ruptura de una falsa promesa nunca expresada.

Una vez viví en un centro. Viajé cerca, viaje lejos, viajé por un rato y por muchos ratos, me convertí en ardilla y en jaguar, en baobab y en subterráneo, encontré y reencontré, visité y me visitaron y en todo el tiempo no hallé sino regalos de todos los tipos, grandes y pequeños, pequeños y grandes, trocitos de corazones, experiencias y aprendizajes propios y compartidos. Regalos, unos dados y otros robados, pero todos preciosos como sólo pueden serlo los que nos dejamos regalar. Dirigí, enseñé, investigué luché, gané y perdí. Inventé, consentí, renuncié, compartí, volví a mentir, tropecé me levanté, me volví a perder y me volví a encontrar. Aposté por el amor y gané y gané y gané más allá del recuerdo del sufrimiento que me produjo el no saber amar bien. Negocié, planifiqué, busqué y encontré de nuevo. Me zambullí en mi mismo para entenderme y entender a los demás, descubrí en ello una nueva forma de andar, de hacer camino, de ser más allá de lo que soy, de sentir más allá de lo que siento y mientras tanto, recordé como se volaba sin saber que antes ya había sabido. Me motoricé, me desmotoricé, me volví a motorizar, esta vez en solitario, y encontré nuevas dimensiones dentro de mí. Fallé y acerté, disfruté y sufrí, tuve miedo y lo vencí, tuve miedo y me venció. Y dando por seguro que ya te haces una idea de que esto es sólo un resumen, un extracto, un recuerdo fugaz, termino parafraseando a mi buen Cyrano, “lo hice todo y no hice nada”…

Y ahora me encuentro aquí, naciendo de nuevo cada día, con mis virtudes y mis imperfecciones, tropezándome y levantándome y siendo consciente de que vivir en mi sin vivir en ti, es morir cada día sin haber vivido, y que aprender a vivir no es sólo aprender a morir, sino que es no morir jamás, en ti, en vosotros, en todos, en todo.


[1] Extracto de “Vida retirada” (Fray Luis de León; 1527-1591))

… Y después de contarte cual ha sido mi vida, te dejo con una canción que también la define bastante…

15 thoughts on “VIVIR Y MORIR”

  1. Polo me ha encantado el extracto de tu vida… esa particular forma de expresar lo que pasa por nuestro interior que solo cada uno de nosotros es capaz de expresar de esa especial manera…. Te animo a escribir más desde ti…me ha emocionado!! Un abrazo compi. Merche

  2. Hasta el alma me llegó en su día y ahora, releyéndolo y reviviéndolo de nuevo, vuelven a resonar con una gran fuerza en mi interior Polo… Lo leo en voz alta y la profundidad de tu sentir, que también es el mío, hace que mi voz se trasnforme y suene más sincera que nunca… Y la emoción de lo que siento al sentirte a través de tus palabras me permite ver, una vez más, a tu maravilloso SER… Y al mío a la vez :”’)

    Sigue liberándolo y contando conmigo para cuando te alejes de ti mismo. Eres una motivación en mi vida para acercarme al mío, y acompañarte si quieres en tu camino :’)

    Con todo mi cariño Polo, un abrazo largo… de SER a SER…

    G R A C I A S !!!

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