¿Sabes oír las cosas?


Saber decir las cosas es importante, pero saber escuchar lo es incluso más. Si eres capaz de recibir lo que se te dice de forma saludable, estarás mucho mas cerca también de saber decirlas. La actitud es la complementaria de la del decir las cosas; si para decir las cosas hay que querer ofrecer algo al otro, la de escuchar es la de querer recibir algo del otro; si la del comunicante es buscar la necesidad del receptor, la del oyente es obviar los defectos del comunicante y acoplarse a su emisión, y así con todo el conjunto de condiciones y actuaciones en el momento de la comunicación.

Saber escuchar es saber atender al otro más que oírle de manera que se sienta acogido, es tener la voluntad e querer aprender, es respetar el mensaje sin interrumpirlo, no sólo de forma evidente, sino callando el diálogo interno, “la prerespuesta”, es escuchar lo que se dice en palabras y lo que se comunica en su conjunto, es definitiva, abrirse al otro.

A menudo, la capacidad que tenemos para escuchar resulta mermada por multitud de factores como la ansiedad de un momento dado, la superficialidad con que tratamos los temas (ausente de toma de conciencia sobre los sentimientos, generalizaciones, etc.), la rigidez en nuestras creencias, los juicios previos, la impaciencia, la necesidad de ser escuchados nosotros, la tendencia a hablar en exceso o a predicar consejos y consuelo, etc. Todos estos frenos de la escucha, cada vez que se ponen en funcionamiento, te suponen la pérdida de oportunidades, de aprender y de crecer, de alcanzar tus metas, e incluso te puede llevar a perder aquello que ya tienes.

Cuando una persona te quiere dar feedback, es decir, quiere devolverte su experiencia sobre ti después de alguna actuación o suceso, puede que no sea fácil de recibir sin embargo, es siempre una gran oportunidad para aprender. Si tu disposición interior es de humildad, de flexibilidad y de neutralidad, la recepción del feedback será mucho más sencilla. No entres en juicios sobre quien te dice qué y porqué, como te dije antes, entonces no estarás escuchando.

Sé que es complicado llegar a alcanzar este estado, especialmente con quien ya tenemos un historial a las espaldas de enfrentamientos y comportamientos no funcionales (en el trabajo por ejemplo), el hábito es un enemigo muy fuerte y he aquí que aunque el cambio interior llega desde la consciencia y la aceptación, al llegar a la superación nos encontramos con ese freno, el hábito.

Para romper ese hábito te voy a dejar 4 claves para tener siempre en mente al recibir el feedback:

  1. Escuchar activamente. Sobre esto ya te he puesto una líneas anteriormente ya que creo que es la parte fundamental y va más allá de la recepción del feedback. Como parte del proceso, te dejo una sugerencia que a mi me ha ayudado a silenciar mi dialogo interno; escucha las palabra, pero fíjate también en las variaciones de tonos, de volumen, observa su mirada, su postura, su gesticulación con las manos y trata de aunarlo todo en un mensaje, es decir, si lo que se está diciendo en palabras viene acompañado de alzadas de voz, mucha gesticulación de manos altas y cierta velocidad hablado, el mensaje le crea a la persona una emoción intensa, posiblemente es algo importante para ella.
  2. Aceptación incondicional. Es decir, sin prejuicios ni rigidez, desde la humildad. Todo lo que te están diciendo es por algo. No hace falta que estés de acuerdo, simplemente es la devolución de esa persona, es su opinión y, con razón o sin ella, tiene esa visión por algún motivo, acéptalo sin condiciones.
  3. Filtra el mensaje. Es decir, aceptar de forma incondicional todo el feedback no implica que te lo tragues sin masticar. Aprende cuanto puedas filtrando aquello que te es útil de lo que no, es decir, detecta lo que es un hecho y lo que es una interpretación, pero intenta saber porque se ha dado esa interpretación, quizá tenga información importante para ti; no oigas el ataque personal, busca el hecho que lo ha motivado (por ejemplo: eres un irresponsable viene de que has tenido uno o varios comportamientos que se han considerado de irresponsabilidad, averigua cuales y si ha sido verdad).
  4. Trata de ponerte en sintonía con el emisor. Detecta si el ánimo de la comunicación es impositivo, es de petición, es informativo, es caprichoso y trata de adaptar tu actitud a eso.
  5. Comprométete a mejorar lo que puedas mejorar. Haz que aquello que has aprendido te sirva para algo, porque si bien alguien dijo que el conocimiento es poder, pero se olvidó de decir que sólo si lo usas. Toma el poder en tu vida.

Otro día si queréis ampliamos un poco esto de la escucha activa o podemos hablar de alguno de los principales frenos.

Estoy completamente abierto a escribir sobre aquello que a vosotros o resulte más atractivo y/o necesario (compromiso, estrés, gestión del tiempo, emociones…) lo que queráis. Si queréis, me podéis preguntar cualquier cosa y puedo responder o disertar sobre la pregunta en una entrada. Como queráis. Cualquier formula es válida.

Os dejo hoy con una canción que me recuerda, en esta entrada y en la anterior, lo irónico que hay en diseñar un sistema de comunicación tan complejo como el nuestro, en el que la prioridad es la transmisión de ideas complejas, y cuando vamos a usarlo, le pongamos tantas trabas a su efectividad…

4 thoughts on “¿Sabes oír las cosas?”

  1. Polo, gracias por el post, me hace recordar las ocasiones en las que soy torpe en la comunicación y no tengo en cuenta todos los elementos que has estado comentando sobre la escucha activa…Hay que poner “consciencia” y “conciencia” al escuchar al otro… y empezar tambien por saberse escucharse a si mismo, porque en la medida que vayamos desarrollando este hábito , el de escuchar a los demas, nos saldrá solo…Hoy, me comprometo a poner conciencian a la escucha activa hacia mí y hacia los demás en la comunicación que mantenga. Un abrazo y gracias por tu el recordatorio..!! Merche

  2. Me ha gustado mucho el post. Ahora me encuentro en el momento de tratar de dejar de leer el pensamiento del otro, más allá de sus palabras. Es decir, no preparar una respuesta mientras el otro está hablando y aprendiendo a escuchar con todos mis sentidos, aunque es difícil. Es que las bolas de ristal que todos creemos llevar dentro de nuestra cbeza a veces empañan nuestra visión. Gracias, nuevamente, por el post, que me ayuda a reflexionar mucho más.

    1. Muchas gracias por hacernos partícipes de tu impresión. Me alegro mucho de que te haya servido. Ese es el fin. Como reza el subtítulo del blog, el para qué de esto es que consigas ser tu mejor tú (una meta que creo que nunca termina).
      Un abrazo

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