¿Sabes decir las cosas?


Esta semana pasada he tenido un par de situaciones en las que la clave era “saber decir las cosas”.

Cuando decimos algo a alguien, tratamos de comunicarnos, de tal manera que el objetivo de la interacción es que el receptor obtenga una información de la que en principio no dispone. Ten en cuenta ahora, que sólo el 10% (aproximadamente) de la comunicación lo forma las palabras secuenciadas en frases. En torno al 40% de la información es para verbal (es decir, el tono, el timbre, el ritmo, el volumen y cadencia) y en torno al 50% es no verbal (posiciones, gestos, etc.). Por otra parte, las personas somos animales emocionales y nuestro comportamiento está abosolutamente ligado a las emociones, de tal manera que incluso en la elección de las palabras con las que vamos a transmitir un mensaje se cuela la influencia de las emociones y de una educación manifiestamente deficiente en lo concerniente a las capacidades humanas y emocionales.

Bueno, donde quiero ir a para es a que, cuando algo nos molesta o tenemos algún conflicto con una situación y queremos solucionar el asunto desde la comunicación, a menudo caemos en la ineficacia puesto que lo que transmitimos, con los tonos, con el cuerpo, e incluso con la elección de las palabras, no sólo enturbia el mensaje principal, sino que a veces incluso lo hace desaparecer…y me voy a explicar de otra forma para asegurarme de que nos entendemos… ¿Cuántas veces te ha pasado que ante una situación que te ha molestado tu mensaje inicial ha sido del tipo “¡¿Estás/eres idiota?!” o… “Si no fueras tan —- sabrías que —-“? Pues bien, como la receptora también es una persona emocional, éste es el mensaje que se va a quedar, lo que venga detrás tendrá una importancia mínima pues el mensaje principal ya se ha recibido (enfado), un mensaje que normalmente no soluciona ningún problema.

Y es que tenemos que aprender a decir las cosas, especialmente las que nos resultan importante y que son las que mas influencia emocional tienen y por tanto, las más difíciles de decir.

Cuando comenzamos la transmisión de un mensaje de esta forma, quien habla es nuestro ego, el ego dolido, y con quien se va a comunicar un ego es con otro ego, sin embargo, la mayoría de las veces el problema nada tendrá que ver con el ego, así que,¿Qué podemos hacer para comunicar mejor en esos momentos?…

Pues bien, la parte difícil: Diferencia entre comportamiento o conducta y persona (no identifiques la persona con el comportamiento y así no dirigirás el mensaje hacia la persona sino hacia el comportamiento, es decir, no “eres un huevón”, sino “llegas tarde”). Aprende a distinguir entre lo que es un hecho y lo que es una opinión, (“te has tocado las narices”… opinión; “esto no está terminado”… hecho) y qué es irrelevante y qué no lo es (“me he decepcionado”… irrelevante para la solución del problema; “Faltan las tablas de resumen del capítulo 1 y hay que añadir un índice paginado”… relevante).

La parte fácil, la técnica de dar feedback: Aprender y seguir estas sencillas reglas cuando quieras decirle algo a alguien. Manteniendo siempre cierta flexibilidad, seguir el esquema que te pongo a continuación facilita en gran medida tanto la emisión como la recepción del mensaje:

  1. Comprueba en primera persona que los hechos son reales y que no hay suposiciones, transmisiones u otros distorsionadores de la realidad.(Si te saltas este punto y te equivocas, provocarás en la persona pérdida de confianza, perderás credibilidad, etc.)
  2. Describe los hechos de forma aséptica, es decir, sin carga emocional. Si no estás centrado/a, no te lances al proceso de intercambio comunicativo. Si esta parte te cuesta, algunas de las anteriores notas te servirán para centrarte:
    1. Céntrate en la conducta, no en la persona.
    2. Describe, no evalúes ni interpretes.
    3. Sé específico, céntrate en un hecho y no generalices (Te resultará mucho más fácil no entrar en suposiciones y ayudará al solucionar la situación sin pérdida de tiempo y energía)
    4. Céntrate en la/s necesidad/es del receptor, no en las tuyas (Si haces esto, el objetivo del feedback siempre será la mejora del otro y del problema a través de él, si no, entrarás con facilidad en los reclamos y los ataques).
    5. Habla de un comportamiento o de un hecho que pueda cambiarse (por una parte, algo que no se puede cambiar no resulta rrelevante, por otra, el receptor no entra en frustración ante algo imperturbable)
    6. Sé oportuna (intenta que la comunicación se produzca lo mas cercano posible a la situación y teniedo en cuenta la disposición y receptividad del interlocutor).
    7. Pide un cambio concreto. No trates de imponer (En ocasiones el tono del dialogo se vuelve impositivo y se despierta la reacción defensiva en la otra parsona, lo que dificulta la llegada del mensaje y la efectividad de la comunicación).
    8. Ten en ti la conciencia de que el mensaje puede ser bien recibido o no (de lo contrario estarás entrado en una actitud prejuiciosa y dificultosa para poder seguir el diálogo en caso de que fuera necesario)
  3. Dí como te sientes, es decir, el impacto emocional que esa situación provoca en ti. Como he insistido ya varias veces, somos seres emocionales. Al decir como nos sentimos (habla siempre de ti primera persona evitando fórmulas viciosas como “me hace sentir que tu ya no…”, puesto que en realidad encierran opiniones y cierran la transmisión emocional), le damos al problema analítico una componente emocional que facilita la acción y que facilita el recordatorio.
  4. Mantener un breve silencio. Dejando tiempo a que la información ocupe su lugar, de forma ordenada, y llegue a calar. Además se transmite un respeto al análisis de lo transmitido y dando lugar a la posible réplica.

Siento que hoy me haya enrollado un poco más de lo habitual, pero creo que esta ampliación en la que os incluyo la herramienta del feedback os puede resultar muy útil en vuestro devenir diario.

Espero te sea de utilidad y no haberte cansado mucho en esta ocasión.

Te dejo, si aún tienes ganas, con una canción sólo por el aniversario de mi compañero de fatigas Fredy…

2 thoughts on “¿Sabes decir las cosas?”

  1. Hay cuestiones que requieren mas atención que otras. Esta todo muy bien explicado. La verdad que la comunicación asertiva debería darse en los colegios como asignatura obligatoria.
    Un abrazo amigo

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