Fácil… ¿donde miras?


Como os decía en alguna otra entrada reciente, últimamente veo a mucha gente que no veo desde hace tiempo, lo que me lleva a tener que explicar una y otra vez que es esto del coaching (especialmente el de tipo personal, ya que del tipo ejecutivo-empresarial la gente suele tener al menos una idea, normalmente limitada a los cursos y por tanto errónea, pero que proyecta menos curiosidad). Mas allá de la cantidad de formas en las que he intentado explicarlo y las muchas veces que ha desembocado en la discusión sobre el parecido con la psicología (que no es), surge la pregunta de “¿y para que te contratan?” como un último intento de comprensión del asunto.

Lo que me llama la atención y por lo que hoy escribo este artículo, es que en algunas ocasiones ocurre algo muy curioso. Cuando enumero algunas de las metas que he trabajado aparece algún comentario del tipo “eso es fuerza de voluntad” o “pues no entiendo que haga falta contratar a nadie para eso” y lo realmente curioso llega cuando, un poco más adelante en la conversación, nos centramos en su vida y no en la de un tercero. Justo en este momento, toda la fuerza de voluntad o determinación que le hacía falta a un tercero, se convierte ahora, en primera persona, en barreras infranqueables.

El típico “es que los niños”, o “es que yo tengo cargas” o “¿cómo voy a pasar de esto?” o tantos otros que son exactamente las mismas barreras con las que muchos coaachees llegan a trabajar conmigo resultan ahora, por alguna razón, de un peso específico significativamente mayor. Y es que más allá de nuestro ego, las limitantes invisibles están ahí para todos. Y es que, la cosa es bien fácil…

¿ya es tu vida todo lo buena que puede ser o va camino de ello?… Si tu respuesta es no o es un indefinido “supongo”, te pregunto entonces ¿Por qué no haces nada para remediar eso? ¿Es porque… “es que los niños…” “es que mi padre…” “es que no puedo hacer esto…”?

Mirar la vida de los demás y ver lo “fáciles” que son las cosas, no es más que la prueba de lo “fáciles” que son también las nuestras, aunque quizá no sea tan fácil verlo. Parte del trabajo que se hace en un proceso de coaching es precisamente este, que veas que tus “imposibilidades” no son mas que las barreras que te has autoimpuesto y que las barreras se rompen. El camino a ver cuales de ellas quieres romper y cómo lo vas a hacer es el camino del coaching.

Todo gran viaje empieza con un paso y todo cambio es un viaje. Por otra parte, la vida es un viaje en el que tienes dos opciones, decidir tu camino o dejar que lo decidan otros… si vas a ir en el rebaño, asegúrate de que es tu decisión”.

Es cierto que no podemos decidir lo que hacen los demás, pero no es menos cierto que la mayoría de lo que nos sucede es responsabilidad propia ya que siempre tenemos la oportunidad de elegir. Asume tu responsabilidad y coge las riendas de tu vida. El camino es duro, es difícil y te caerás muchas veces, pero créeme que merece la pena y al final, verás que en tu cambio, tu mundo, el que antes era imperturbable, ahora resulta que ha cambiado.

Atrévete a buscar la vida que realmente deseas, mejora eso que quieres mejorar, sal de la caja y honra la vida.

Recuerda que más allá de nuestro ego, con humildad, sabemos ver qué es lo que deseamos e incluso porqué no lo alcanzamos, lo que queremos y no nos atrevemos a querer. Mira tu vida como si miraras la de otro y da el paso…

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