Obligaciones (haberes que… tengos que… deberías…)


Uno de los comentarios del artículo anterior (“La gota”), me ha levado a que este sea el siguiente. En él se hace mención a que: “Para bien o para mal hay que seguir unas directrices sociales que son las que remueven el agua” antes de seguir leyendo, preguntaos qué pensáis de este comentario.

A mi particularmente me llama la atención el “hay que…”. Con demasiada frecuencia vivimos sin darnos cuenta metidos en un motón de obligaciones ficticias. Obligaciones aceptadas, tragadas sin masticar, obligaciones que se indigestan y que nos producen un malestar al que nos acostumbramos. Nos ocurre algo parecido a cuando llevamos todo el día en la oficina con el aire acondicionando zumbando de fondo y de pronto alguien lo paga. Ya no éramos conscientes de que el zumbido estaba ahí, pero la paz que sentimos cuando se apaga es una sensación casi liberadora.

Las normas sociales están ahí para una mejor convivencia, las directrices por motivos similares y su instauración tuvo sentido en algún momento e incluso ahora, sin embargo ocurren dos cosas. La primera es que a veces no cumplen su cometido, porque sí, reconozcámoslo, no lo hemos hecho bien. La segunda es que caducan. Existe un experimento realizado con chimpancés o monos, no recuerdo bien, que os cuento a continuación:

Se encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los demás. Con el paso de las experiencias, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros le agredían para que no lo hiciera, con lo que finalmente ningún mono subía a por los tentadores plátanos. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos. Cuando el mono nuevo iba a subir la escalera para alcanzar los plátanos, el resto reaccionaban rápidamente agrediéndolo, con lo que el nuevo mono dejó también de subir a por los tentadores plátanos. Una vez el mono nuevo dejó de tratar de alcanzar lo plátanos, se sustituyó a un segundo mono. La dinámica se reprodujo  exactamente igual que con el primero, estando además el primer mono sustituido metido en la dinámica de agredir al que quería subir. Se siguieron sustituyendo monos hasta que no quedaba ninguno de los monos iniciales, es decir, ningún mono había sido bañado con agua helada, sin embargo, la dinámica permanecía como costumbre, aunque ninguno de los presentes sabía el porqué.

A este fenómeno se le conoce como “la fuente perdida” y aunque no lo creáis, no somos más listos que estos monos. Nuestra vida está llena de este tipo de comportamientos. Y por supuesto, las directrices sociales también.

Bueno, ocurre una tercera cosa, y es que a veces simplemente no estamos de acuerdo, a menudo ni con nosotros mismos. El mejor ejemplo, y el mas recurrente, el interés por la seguridad y por la libertad y su límite compartido. Tanto en sociedad como en nosotros mismos, no conseguimos estar claros, pero eso lo dejaré para el siguiente artículo.

Dos ideas:

Obligación ¿de verdad “hay que…”? ¿Seguro que no puedes decidir? ¿Seguro que no puedes decidir “no”? Obligación viene del latín “obligare”, que significa atar, así pues… ¿A qué nos atamos? ¿A qué te has atado? ¿qué haces en tu vida que te ata? ¿Cómo lo haces? ¿pará que lo haces? ¿Qué significa para ti hacerlo en una palabra? Y sobre todo ¿qué sientes cuando lo haces? Te recomiendo que le dedique un tiempo a estas preguntas.

Las normas y directrices están ahí buscando un fin pero…¿Cumplen con su objetivo? ¿Siguen teniendo sentido? Y sobre todo… ¿Es tu fin? Te sugiero que después de responderte vuelvas a leer el párrafo anterior, y luego, te preguntes qué estás dispuesto a hacer tú.

La tercera idea que desarrollaré en breve en un artículo: seguridad vs. libertad. ¿Sabes que es lo que quieres?… ¿estás seguro?

Y para terminar, como siempre te dejo una canción para que escuches mientras repasas lo que has pensado, si quieres, después de eso, vuelve a responderte las preguntas.

http://www.youtube.com/watch?v=Dc6d8-VFQsk

y recuerda “Si no quieres correr riesgos en la vida, ya has decidido que no deseas crecer.(Shirley Hufstedler)”

 

2 thoughts on “Obligaciones (haberes que… tengos que… deberías…)”

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